viernes, 23 de abril de 2010

Una onza de práctica


Una onza de práctica vale más que cien toneladas de teoría
(Swami Sivananda)


Andaba últimamente recordando esta frase y viendo de que manera era consecuente con ella. Repasando en el libro de la vida si se iba transformando la mía en canal adecuado a toda esa comprensión que a veces parece funcionar a nivel mental.

Resulta tan grato estar en el nido, da tanta seguridad permanecer bajo las palabras inspiradoras de los maestros, vivir bajo su cobijo, que al igual que niños pequeños nos cuesta echar a caminar solos y cometer los errores propios de nuestra mayor o menor comprensión.

Pero la vida cotidiana es un gran maestro al actuar como un espejo y devolvernos la imagen real y sin tapujos de una mente aún llena de falsos hábitos y condicionamientos, y detectar todas esas sombras que aún nos acompañan y oscurecen nuestro ser real.

Observar nuestras trampas, observar nuestras reacciones a los acontecimientos de la vida, observar como nos relacionamos con lo cotidiano desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nos descubre todo eso que aún nos queda por soltar, toda esa nube de conceptos o sentimientos que aparecen y fluyen constantemente haciéndonos olvidar lo que somos, y que aunque no tengan realidad propia, siguen llevándonos al huerto una y otra vez..

Reconocer la naturaleza de lo transitorio, de lo impermanente, de lo que nos mantiene distraídos, dormidos, hace posible que esa Conciencia que lo está constatando se ensanche y toma cada vez mayor fuerza, hasta que se convierta en nuestra única morada y entonces ya es el Amor el que toma las riendas y sigue haciendo su trabajo, dirigido a todos y negado a ninguno.

Porque:
¿ que es sagrado y que no?
¿No proviene todo del mismo origen?
¿No participa todo de la misma esencia?
¿Que tramposo llevamos dentro que evalúa?

Cuando uno visita lugares especiales, o acaba de participar en cursos o seminarios, o simplemente cuando vuelve a releer ese libro favorito que nos transporta al séptimo cielo, que señala hacia algo que vivimos como un anhelo porque aún está por asentar en nuestras vidas y seguidamente nos vamos al trabajo, o a la calle y nos vemos inmersos en el trajín de la vida cotidiana, suele aparecer la pregunta ¿y ahora que? ¿como o desde dónde me relaciono con todo ello?

¿No estaré creando otra nueva separación ?

Cuando permanecemos entre seres afines, en lugares armónicos, en donde comprendo y soy comprendido, todo parece fluir sin ningún obstáculo y creemos haber soltado la estructura del ego. Pero en realidad, el ego no ha desaparecido, todo lo contrario, se ha trasformado en un ego "espiritual", instalado plácidamente en su paraíso, sabiendo que allí está a salvo, que nadie lo va a herir con su inconsciencia, que nadie va a menospreciar su compromiso de vida. Nos convertimos en niños pequeños bien acurrucados en el regazo de la madre.

Pero la vida, esa divina manifestación, significa convivencia, convivencia entre lo que gusta y lo que no gusta, significa que no debe de darnos miedo mirar al interior y descubrir toda esa fealdad que aún queda por clarificar. Significa mirar con la misma compasión lo que considero mío y lo de los demás. Significa una apertura a la totalidad y por lo tanto hacernos permeables a las tormentas y a la inconsciencia colectiva para que pueda atrevesarnos sin dejar residuo. Significa profundizar hasta encontrar el factor común que subyace detrás de todo ello.

Todo aquello a lo que nos apegamos, nos retiene.

De ahí esa atención alerta, no vaya a ser que después de haber descubierto el engañoso influjo del mundo de los sentidos y de las emociones, vayamos a crear otra separación, aunque sea de índole "espiritual", pero que sigue abriendo una brecha y creando distinciones entre los seres humanos en función de algo tan impermanente como es el contenido de su mente.


Vivir en medio de la confusión sin esquivarla, sin rechazarla, nos permite movernos dentro de ella como la flor del loto, sin ser turbados por ella, como conciencia integradora que ha puesto en marcha el noble arte de la compasión, que es comprender que todo es Dios y que nada sucede fuera de sus designios, y desde ese Amor impersonal poder llevar a cabo la labor de ser vehículos puros de una acción inteligente.


22 comentarios:

añil dijo...

Hace dias que ando haciéndome una serie de preguntas que tú, en esta entrada, me has contestado perfectamente.

Gracias

J. C. dijo...

Estimada Bea, lo que viene a mi mente mientras voy leyendo tu post, es que me estoy viendo, desde el mismo momento en que me levanto comienzo a indagar mis respuestas y vínculo con el resto del mundo humano, y descubro lo que tu dices de auto observación y de como la mente se "vá" sola y que debo "traerla" otra vez a la conciencia de lo que vivo y como debo proceder para llevar a la práctica el "Yo soy Eso".
Gracias porque tus aportes hacen que nos miremos en "ese" espejo de la vida.
Y sí es cierto... no hay como la práctica a cada instante con uno mismo.
Saludos.

Delia dijo...

Hola Beatriz:

Me identifico con tu reflexión, con ese observar lo cotidiano, lo que cada día se va presentando, las
reacciones que se originan en la convivencia, y sin duda que de esa observación surgirá cada vez una mayor comprensión; un mejor acercamiento a lo real, más allá de todo lo que podamos leer.

Un abrazo.

silencio dijo...

Pranam

Joy dijo...

Querida Beatriz, me llena de gozo que cada vez se vaya tocando más este tema, el de la integración de lo que somos en este Universo en el que la Conciencia se manifiesta en forma de dualidad.

Y de cómo a la luz de la consciencia, todo adquiere esa coherencia dentro del caos.

Todo ES... Pero, T O D O!
No sólo lo que la mente con sus fitros califica como "amigo, afín, conocido, grato..."

Sabemos que el mundo de las relaciones es nuestro "campo de batalla"; donde realmente aplicar tanta teoría, como bien dices... tanto conocimiento y donde poder alcanzar esa maestría interna que deriva en reconocer finalmente que TODO ES, incluso lo que no le gusta a la mente, y... QUIEN no le gusta a la mente...

Ese "QUIEN"... QUÉ vino a decirnos sobre nosotros mismos?...

Infinitas gracias por ponernos delante este espejo, ya que ese "ego espiritual" está siempre al acecho...

Un fuerte abrazo, amiga

Beatriz Moro dijo...

Hola Añil, JC,Delia,Silencia y Joy.

Gracias por enriquecer con vuestros comentarios esta entrada, porque muchas veces es el ver y compartir las dificultades que cada uno de nosotros vamos encontrando en este camino de apertura a una conciencia que todo lo integra, en lo que nos podemos ayudar y dar fuerzas unos a otros.

Un abrazoo Bea

Z. dijo...

Como siempre Beatriz una reflexión certera y oportuna. Me siento totalmente identificada con tus palabras. Y destaco este párrafo pues me parece la "prueba del algodón":

"Pero la vida cotidiana es un gran maestro al actuar como un espejo y devolvernos la imagen real y sin tapujos de una mente aún llena de falsos hábitos y condicionamientos, y detectar todas esas sombras que aún nos acompañan y oscurecen nuestro ser real."

Gracias! Un abrazo.

azul dijo...

Hola Bea

Gracias por este post lleno de sabiduría!

Un abrazo

Beatriz Moro dijo...

Gracias Z
Ingeniosa tu observación Z, la vida es como el algodón, no engaña y a veces cuando más pretendemos elevarnos, aparecen pruebas cada vez más difíciles de superar.

Un abrazo Bea

Beatriz Moro dijo...

Gracias azul, me alegro de que te haya sido de utilidad.

Un abrazo Bea

Kaiman dijo...

Tus comentarios me resultan de una gran sencillez y sinceridad, lo cual habla mucho de tí.
Desde mi propia percepción creo que la mente debe llegar a una gran convicción y respeto por el Si-mismo para que la práctica se torne profunda, natural y sostenida, mientras tanto no queda otra que volver una y otra vez sobre uno mismo. Mas conciencia de Conciencia mayor lucidez. Tus palabras son claras para mí.

Pase lo que pase no nos perdamos a nosotros mismos.

¿y ahora que? ¿como o desde dónde me relaciono con todo ello?

Esta pregunta me ha surgido mil veces. Desde el silencio mental en el que te envuelve la practica tu propia expresión en el mundo deviene, como un reflejo, mas quieta y silente, ¡Como se revela el ego ante el silencio¡ que siempre abraza la efervescencia del momento y huye a lo esencial. Obvio, el miedo a desaparecer le aterroriza.

A la mente, ciertamente, no se la combate, ha de morir por inanición.

Un afectuoso saludo.

Beatriz dijo...

Hola kaiman:

Me gusta tu apunte de como a mayor conciencia de conciencia, mayor apertura a la lucidez.

Y hasta que la quietud se asiente, hay todo este ir y venir en ese proceso de iluminación y clarificación de nuestra naturaleza humana.

Reconocer desde el silencio, como tu bien dices, esa naturaleza saltarina de la mente, ya nos permite objetivarla y situarla como objeto de la conciencia para no quedar a su merced.

La práctica diaria nos presenta situaciones en donde todo esto funciona con facilidad, pero en otras, el mundo emocional está tan enraizado que hay que mirar todo eso con el cariño y la paciencia de una madre, hasta que todo vaya encontrando su lugar.

Gracias por compartir y enriquecer este espacio.
Con todo cariño Bea

FURIA DEL LAGO dijo...

Hola, Beatriz. En este descubrir lo que va quedando por soltar, como tú dices, vamos dejándonos llevar por esta alquimia de la vida. Está toda esa "nube de conceptos o sentimientos que aprecen y fluyen constantemente, haciéndonos olvidar de lo que somos y que, aunque no tienen realidad propia, siguen llevándonos al huerto una y otra vez". Lo que dices proviene de una contemplación silenciosa, un observar que no tiene preferencias. Y eso es lo que se destaca de tu labor.
La imagen final, esa flor de loto, es una estampa fiel de tu sentimiento. Gracias por compartir estas vivencias. Un abrazo.

Beatriz dijo...

Furia del lago, veo que has sabido captar perfectamente mi sentimiento en esa imagen final...a veces sobran las palabras..

Un abrazo Bea

Angelina O dijo...

Me ha resultado muy profunda y sincera tu reflexión.

¿Qué es lo sagrado y qué no? ¿acaso no es sagrada la vida en sí, la respiración, mi propio cuerpo?
la diferencia entre ambos espacios quizá sea solo un pensamiento.

Un gran abrazo

QUEOQUINA dijo...

Beo, gracias por esta gran reflexión me quedo con: "Significa profundizar hasta encontrar el factor común que subyace detrás de todo ello".
Observando en serenidad, se llega a la aceptación de lo que es. Un abrazo.

Beatriz dijo...

Angelina, Creo como tú que sólo el pensamiento crea las diferencias ...y el corazón las cruza.

Un abrazo Bea

http://beatrizmorofernandez.blogspot.com dijo...

Querida Queo. La mente es tan "volandera" diríamos por aquí, que efectivamente si no dedicamos tiempo a esa quietud y a ese silencio, todo se nos escapa una y otra vez.

Un abrazo Bea

Olga i Carles dijo...

El observarse empieza desde que te levantas hasta la hora de irte a dormir, y aún en el sueño, te haces participe de esa misma valoración, consciente o incoscientemente.

La vida es autoaprendizaje constante, te caes y has de volverte a levantar.

El observarnos te hace dar cuenta, si somos autosuficientes, de los cambios necesarios para seguir andando.



Gracias

Beatriz dijo...

Coincido en que la vida es un continuo aprendizaje, no se acaba de soltar una cosa y ya está la siguiente esperando...

El interes en la indagación y la madurez son dos buenos compañeros de camino, que unas veces se hace árido y cuesta arriba y otras más llevadero.

Afortunadamente el testigo, siempre está ahí, como fondo inmutable, como soporte del que cuelga el hilo de nuestra existencia, y cuando sabemos hacer de él nuestro hogar, todo se vuelva más claro.

Bienvenida a este espacio y un abrazo de Bea

Anónimo dijo...

¿quién es el que practica??? ¿quién es el que teoriza?????

por ahi van los tiros, y lo peor cuando descubres a ese QUIEN de nada te sirve...

"la tramposa" es la que nos hace creer que podemos, que hacemos, que somos, en realidad que estamos vivos...
un saludo con cariño imaginario
Santosham

Beatriz dijo...

Santosham
Y lo mejor, es que ya no quede un QUIEN, que pueda decir que descubre a un QUIEN...

Gracias por tu comentario

Bea