jueves, 27 de diciembre de 2012

La belleza de lo cotidiano

Vemos como los hábitos y condicionamientos de la mente que aún no hemos encarado, se interponen creando nubes llenas de imaginación, temores, ansiedades y prisas, que ocultan la armonía subyacente de nuestra naturaleza esencial y nos distraen de la presencia consciente en cada momento.


A veces, preferimos esconderlas para no verlas. O buscamos lugares idílicos que nos hagan olvidarnos de todo aquello que no nos gusta. Pero las cosas nunca se solucionan cuando queremos dar un paso, antes de limpiar el anterior. Dice Nisargadatta: Recoja su basura es una ley universal y parece ser una ley muy justa.

Cuando entendemos que la espiritualidad no sólo no permite evitar la parte de la vida que no nos gusta, sino que al contrario nos invita amorosamente a descubrir el porqué de este hecho,  empezamos a darnos cuenta de que realmente vivimos identificados con el movimiento de la mente y con el contenido de nuestras vidas. Y que mientras eso es así, el resultado siempre es el sufrimiento y la resistencia.


Así que para que nuestra naturaleza real y su inteligencia innata se puedan transparentar en cada acto, por insignificante que parezca, hay que dejar atrás las demandas y estrategias del ego, y purificar la mente en una completa entrega a la vida. Y así nuestra comprensión se expresa en la práctica y se contrasta en cada hecho de la vida. 
Y entonces sentimos que la paz, la alegría, el amor o la bondad que emanan de nuestro interior, muestran la dimensión de la lucidez.

Sabemos ya que toda comprensión debe de buscar expresarse en la práctica, Por eso es tan importante mantenerse atentos y lúcidos en cada acción, para que nuestros actos reflejen nuestra realidad interior.

Y deja de tener sentido entonces realizar las tareas a toda prisa de forma automática e impulsiva, para querer hayar después un respiro en la meditación o con algunas lecturas inspiradoras. Y no es que eso no sea también importante, pero cuando hay madurez en el entendimiento, el siguiente paso, ya nos conduce a convertir nuestra vida en meditación.

Y cualquier actividad que llevemos a cabo, por pequeña o poco valorada que sea, ya es expresión de nuestro Ser, lleva nuestro sello, el sello de nuestra realidad.

Y así hacer la compra, la comida, ducharnos, comer, ir al baño, conducir el coche, ....el blog, facebook, las llamadas telefónicas.... dejan de ser actos repetitivos y mecánicos, para vestirse con la belleza que emanan los actos conscientes. Impregnados de la inteligencia y el poder de la vida.


Y además, para bien de todos, liberamos tanto a nuestro cuerpo, como al del universo, de los fogonazos a los que los que los sometíamos con nuestras prisas y ansiedades. Y armonizados ya con el fluir de la vida, descubrimos otra forma de vivir, en donde, tímidamente, comienza a hacer acto de presencia el calor y la armonía del Amor.


Y aún así, nos encontraremos de vez en cuando, con situaciones en donde se actualizan sucesos que por inesperados, impetuosos o difíciles, nos plantearán otros retos.
Tendremos que estar alertas en esas circunstancias, para saber pararnos y atestiguar que lo que aflora, son los estados negativos asociados a ciertas emociones, que toman la
forma de crispación, visceralidad, impulsividad, insatisfacción, preocupación, frustración...
Pero mientras permanezcamos conscientes, sin olvidar nuestro espacio interior, la conciencia impersonal que en todo momento somos y en donde todo eso aparece, impediremos la aparición de ese “pepito grillo” del ego que se alimenta y vive a costa de ellos.

Si estamos realmente tan hartos de nuestro exceso de visceralidad, de emocionalidad o de imaginación, hay que encontrar la manera de que dejen de seguir llevándonos al huerto.
Siempre tenemos la buena ayuda de la respiración. Porque al respirar relajada y conscientemente podemos calmar las energías dispersas y poder dar entrada a otro tipo de cuestionamientos como:
¿A quién le sucede todo eso? ¿que hay más allá del mundo emocional?¿Quién es el que rechaza? ¿Quién es el que disfruta?


Para dejar traslucir el Amor, la Paz y la Belleza de nuestro Ser, hay que ser despiadadamente valientes y no admitir la entrada a los viejos hábitos que las obstruyen: juicios....,criticas...murmuraciones....falsas elecciones... todo eso que acepta y acoge sólo la parte de la vida que es de nuestro agrado... porque entonces seguiremos envueltos en el mundo de las ideas y de la imaginación. Y esas ideas y esa imaginación son las que construyen y alimentan al falso personaje que se cree distinto y separado y que impide ver la unidad y la belleza del universo expresándose a través de todos, aunque de distintas maneras.


Una belleza que está presente en cada hecho.... en este mismo instante... Mientras leemos esto....en el cariño con que se pulsan las teclas del ordenador......en el motivo que impulsa a contactar con ese amigo ausente...... Está presente en cada acto en donde las estrategias del ego quedan en suspenso y se trasparenta la Verdad y la Inteligencia de la Vida.


No es cuestión, por lo tanto, de lo que hacemos o dejámos de hacer, sino de que el hacer vaya impregnado de la belleza de la vida. Y para ello no hace falta mucho...., solo tener la humildad de abrir el corazón y empezar a soltar la cabeza.


Yo seguiré practicando ahora....mientras paso el aspirador....


sábado, 10 de noviembre de 2012

Un poco de armonia, porfa...



Dice Nisargadatta que antes de establecerse en el Sí Mísmo Satwa, la guna de la estabilidad y de la armonía debe de ser conquistada.









Porque satwa es esa energía que equilibra y ordena al poner a la mente al servicio del SER, y no de lo que quiere y le gusta, como esta acostumbrada. 
Por eso Satwa aporta lucidez a las ideas.... reorganiza las energías dispersas.... y hace desaparecer las luchas entre lo mío y lo tuyo, al no dejar que el pensamiento ponga en marcha sus enredos habituales en busca del provecho propio,  claro;  ni que las  emociones negativas aparezcan reavivando sus tendencias destructivas y distorsionantes.

Satwa es una luz que aporta claridad a la mente para que trabaje a favor de la verdad, de la rectitud y de la honestidad y que hace despertar nuestra Conciencia y nos devuelve a nuestro estado natural.

Nos preguntamos a menudo ¿como hacer que eso permanezca en nuestra vida, para poder hacer de ella algo hermoso y digno? Pero lo cierto es que ya está presente y haciéndose notar en cuanto barrérmos los obstáculos en forma de deseos o temores incorrectos y de maneras de pensar y sentir que sólo miran para lo propio, teniendo en cuenta el beneficio propio.

Porque en cuanto soltámos todo eso.... satúa modela nuestra vida al servicio de lo bueno, lo bello y lo justo. 

 

viernes, 19 de octubre de 2012




La vida aunque repita hechos, lo hace siempre, como un río, con agua nueva.

Y lo que ocurre en cada AHORA, igual que la ducha que nos damos cada mañana, tiene una cualidad única que invita a ser vivida de manera inocente, nueva y espontánea. 

De ahí que no nos valga lo aprendido.

No nos vale la memoria.



martes, 21 de agosto de 2012

El empujón



El individuo es el que necesita el empujón, la mirada, para darse cuenta que no hay individuo. La búsqueda comienza con el individuo y termina con la aniquilación del mismo.

R. Balsekar


Cuando la propia mente entiende que es una proyección de la conciencia y de que no tiene ninguna posibilidad de existir sin su Luz, comienza el camino de regreso a casa, en donde el mundo que percibimos , el de la dualidad y de los opuestos, del tiempo y del espacio, el de las ideas y de los sentimientos, empieza a ser revisado hasta encontrar que no tiene mas realidad que la que le otorga la conciencia que lo alumbra.

Esa sencilla actitud de cambiar el centro, de lo personal a lo impersonal, y de ir descartando los hábitos que nos inducen a responder como un individuo, abren las puertas de una dimensión, que nos acerca a la plenitud, a la Paz y a la Unidad.

Y la vida se descubre como algo vivo que se renueva a cada instante, en un continuo presente, en donde la inteligencia que da forma a todo, cabalgando sobre los opuestos, permite la transparencia de lo Real.

viernes, 17 de agosto de 2012

Lucidez e inconsciencia

La vivencia de plenitud es inherente a nuestro SER,  y no producto de las experiencias que nos toca vivir, por muy maravillosas que sean.

Pero a la mente le gusta apropiarse y gozar de ellas y siempre encuentra estrategias para distraernos de nuestro estado puro y natural, el del SER. No el de ser esto o aquello, ni del tener esto ni aquello, si no, el de sencillamente SER.

Por eso estar conscientes y atentos en cada momento de nuestra vida, permite morir al pasado psicológico y vivir espontáneamente, sin que el hábito repetitivo (de esto me gusta o esto no) guíe nuestras acciones.

Y cuanto más conscientes vamos siendo de esos momentos en que los pensamientos o las emociones nos llevan a identificarnos con ellos, antes nos liberamos de quedar atrapados en la inconsciencia....


Hasta ahora su vida fue oscura (tamas) e inquieta (rayas). La atención, el estado de alerta, la conciencia, la claridad, la viveza, la vitalidad, todas son manifestaciones de integridad, de unidad con su verdadera naturaleza (sattva). La naturaleza de sattva es reconciliar y neutralizar a tamas y rajas, y reconstruir la personalidad de acuerdo con la verdadera naturaleza del ser. Sattva es el sirviente fiel del ser, siempre atento y obediente. ( Nisargadatta)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Vivir y convivir


Se pueden observar diferencias entre los hombres, pero no separaciones; contrastes, pero no oposición. Jean Klein

La vida invita a convivir, tanto con nuestro interior como con el resto de personas y acontecimientos. Y para que esa convivencia sea madura, hemos de estar abiertos,  receptivos, y dispuestos a traspasar el escudo defensivo con el que nos quiere vestir el ego.

Durante mucho tiempo nos dedicamos a cultivar una mente temerosa, preocupada sólo en  lo que le pasa al cuerpo y en crear comodidades para él. Y mientras tanto se nos ha ido olvidado la pura dicha del vivir, que es nuestra vivencia de SER.

Y queremos encontrar la paz y la armonía, mientras seguimos albergárdo en nuestro interior resentimientos, ira y desunión. Y así las cosas no funcionan. Porque seguimos sin  responsabilizarnos de las limitaciones y contradicciones de nuestra naturaleza humana, y  repetimos historias desde de una mente que se relaciona siempre desde la memoria y que sólo conoce las mismas respuestas.

De ahí la necesidad de dar un giro radical, para que nuestro vivir se convierta en algo fresco y en continuo descubrimiento.

Porque la vida no es repetición. La vida es como un río que trae siempre agua fresca. Y lo que ocurre en cada AHORA, tiene una cualidad única que invita a ser vivida de manera inocente, nueva y espontánea. Por eso no vale lo aprendido.

¡pero nos cuesta tanto dejar a la mente tranquila!.
¡Nos hemos identificado tanto con ella!

Así que nuestro reto es encontrar la forma de estar abiertos a la vida, con lo que eso representa. Ver si estamos maduros para relacionarnos pacíficamente entre seres humanos cuyos pensamientos, sentimientos y reacciones fluctúan constantemente en busca de cumplir con sus propias inquietudes.

Por eso hemos de cultivar nuestra Vivencia de Ser y asentarnos en nuestro Centro, para permanecer vacíos hasta de la última gota de agresividad y defensas. 
Porque es el nivel de la mente, el que nos hace reaccionar. Reaccionar ante nuestro propio mundo emocional interior y ante las personas o sucesos que acontecen en nuestra vida, ya que la naturaleza de la mente es dual y en ella se dan la alternancia de los opuestos: triunfo, frustración, alegría, dolor, pena o goce.

Es el “yo” existencial, la idea de ser una entidad individual, lo que crea los problemas. Por eso cuando en nuestro acercamiento a la Verdad, nos situamos adecuadamente, sin las defensas de lo “mio”, nuestra Conciencia impersonal, esa que siempre somos, más allá del “yo” o “lo mío”, hace que fluyan la palabras justas, la respuestas adecuadas, y las acciones correctas.


domingo, 8 de julio de 2012

El Contento


El contento es una bendición,  que cuando nos visita trasforma toda nuestra personalidad, y la deja revestida de luz y belleza.

Al ego eso le resulta desconocido, porque el ego sólo conoce la satisfacción. La sensación que produce  el poseer las cosas o las personas que le gustan, y que calman, aunque sea por un momento, sus deseos y sus miedos.

Pero el contento supone la aniquilación del ego, el suspenso del yo personal y un lúcido estado de no deseo. Que no es necesariamente aceptación, porque la aceptación puede esconder algún rastro volitivo del yo personal ....Nos puede engañar con su ”mira que bien lo estoy haciendo que soy capaz de aceptar esta situación" ........

Pero el contento es inocencia, un estado natural de no pensamiento, de confianza y de unidad  con la totalidad de la vida . Por eso la acción a la que da lugar es espontánea, y suele ir revestida de  bondad, verdad y sensibilidad. Y aunque los hechos que se presenten puedan ser buenos, regulares o catastróficos , se disuelve la necesidad de reaccionar a ellos, puesto que son percibidos desde una dimensión en la que florece la comprensión de que todo es como es, porque el universo es como es, y existe una confíanza absoluta en la inteligencia que lo gobierna.

A la mente suele despistarle ese contento sin un objeto al que atribuírselo, y enseguida puede aparecer poniendo objeciones: “Mira que eres tont@.. ...con la que está cayendo...., revírate..., responde....” , como si nos hubíéramos convertido en bobos o zómbis.  Pero lo cierto es que diga lo que diga la mente, diga lo que diga el ego manipulador.....no hay una vida mas digna de ser vivida que esa que nos acerca a la confianza y al contento...

sábado, 23 de junio de 2012

Hablemos de Amor...


Tenemos mil teorías sobre el amor.

Y decimos que amamos a ciertas personas sólo cuando nos sentimos correspondidos con sus sentimientos y con su compañía, porque si se alejan de nosotros y nos quedamos emocionalmente confusos o perdidos, empezamos a dar muestras de indiferencia  o antipatía.

Depender de otro para sentirnos bien, es abrir las compuertas del dolor, pues la dependencia emocional o sentimental siempre genera  ansiedad, temor y celos. Y el sentimentalismo y la emoción, al igual que el placer o el deseo, nada tienen que ver con el amor, porque son producto de las expectativas y de la memoria. Y donde se está a expensas de la  imaginación y de la memoria no puede haber amor, porque el AMOR siempre es algo fresco que tiene que ver con el AHORA.

Lloramos cuando nos sentimos abandonados, rechazados, excluidos, cuando no nos sentimos queridos. Pero esos pesares son fruto de nuestro pensamiento, de ese seguir dando vueltas a la cabeza, dentro del tiempo psicológico y de la estructura del “mi”, … fomentando una identidad  a través de : “mis lágrimas” y  “mi dolor”. 

Así que esos llantos provienen de que nos hemos dividido entre "yo y el otro" y hemos puesto nuestra capacidad de amar en manos de los "otros" ya sean objetos o personas

Por eso tenemos que ver con claridad que la dependencia…, los celos… la compasión, no son amor..... El tener quien me quiera o a quien querer no es necesariamente amor. Tenemos que ir quitando capas a esa cebolla y eliminando todo eso, en completo silencio y soledad y entonces sí que empezaremos a intuir lo que es AMOR.

martes, 8 de mayo de 2012

Vivamos como lo que Somos




 
Hay un anuncio en  la TV Gallega en donde se muestran los hermosos paisajes de esta tierra y las costumbres peculiares de sus gentes, animando a sentirse orgullosos de ello, al son de un “gaiteiro”,  buen mozo él y de buen ver,  que anima con un: " Somos "galegos"...  así que vivamos como "galegos".
Lo que el traductor  automático de marcadas querencias "advaitinas",  que llevo incorporado en mi mochila, me traduce por un : " Somos lo que somos, así que vivamos como lo que somos".

¿Y que somos?  "purita” vivencia de Ser... y de Amar" y como diría un buen amigo....algo que invita a ser mostrado en toda su pureza a través de la acción.

Al igual que para los gallegos su ancestral marginación fué un muro que tuvieron que traspasar, para llegar a demostrar sin rubor de lo que son capaces, como lo hacen ahora, a muchos de nosotros, los condicionamientos sobre los que hemos construido nuestra falsa identidad, a golpe de estados mentales repletos de temores y deseos,  han ocultado la natural grandeza y armonía del SER.

A veces el mundo espiritual ha sido una escapatoria fácil para no encarar los fantasmas de la mente, y no reconocerlos dentro de cada uno de nosotros. Y ha sido una solución muy socorrida, que permitía que cuando las cosas de la tierra se ponían feas o no respondían a nuestros intereses, siempre estaba el cielo disponible, con santos o no, en donde esconder nuestros desasosiegos bajo capas de nuevos estímulos y maravillosos paraísos, con la única condición de poner cara de buenos y dejar volar la imaginación.
Pero generalmente eso no es la solución, ya que cuando uno pretende dar un paso sin dejar limpio el anterior, la suciedad acumulada tarde o temprano reaparece.
 Decía Nisargadatta: "Recoja su basura es una ley universal y parece ser una ley muy justa".

La percepción de la mente siempre nos presenta un mundo divido en dos, en una dimensión en donde lo que funciona son los pares de opuestos: mío y tuyo, me gusta y no me gusta, deseo y temor.... Y eso crea fantasmas que se enfrentan entre ellos por la parte más suculenta, sin entender que todos forma parte del mismo espectro. 

Afortunadamente cuando descubrimos que el espacio mental es transitorio y limitado, y retrocedemos hasta reconocernos en una conciencia impersonal que lo constata,  aparece un cálido interés a objetivar los hábitos grabados como surcos en el cerebro, y que nos llevan a vivir repetitivamente, acogiendo el mismo tipo de pensamientos, generando las mismas emociones, y rechazando una parte de la vida por el simple hecho de que no nos gusta, puesto que ahí encontramos la clave de los "nudos" que quedan por deshacer.  Ahí está el fiel espejo que devuelve la imagen de lo que aún se considera “yo” , y que no quiere desaparecer porque se ha quedado apegado a las experiencias y no sabe como soltar la memoria y el contenido de lo que considera “su” parcela de la vida. La atención despierta y lúcida irá haciendo aflorar esas resistencias que se defienden, por no querer integrar La Vida, en mayúscula, que refleja nuestra Realidad.

Así que el reto está en traspasar el umbral de lo personal y su adición a vivir de juicios y conceptos y reconciliarnos con el fluir de la vida en donde la mente ya funciona al servicio, no de lo mío, sino de lo universal. Y entonces cualquier acción nos hará plantearnos desde donde pretendemos comenzarla  ¿desde las ideas? ¿o  empieza a hacer su aparición un corazón integrador aportándole calor y un nuevo sentido?

No nos sirven de mucho los anhelos de transparencia, si no hacemos que esa transparencia sea nuestra carta de presentación. Por eso aquello que pretenda mantenerse al margen y seguir funcionando de manera inconsciente, al amparo de los viejos hábitos, impulsos y manipulaciones, no puede tener cabida dentro de la quietud de una mente que ya se sabe al servicio del Ser, y empieza a clamar por un poco de claridad y orden para ella misma. Los momentos cada vez más espaciosos en que permitimos a la mente relajarse, en medio o no de cualquier actividad que desarrollemos, trasmitirán una mayor claridad y calidad a cada una de nuestras acciones.

 "Somos lo que Somos", pura Conciencia de Ser y de Amar,  así que seamos  en todo momento, con los ojos abiertos o cerrados, expresión de su plenitud y belleza. Y entonces lo cotidiano ya no estará a expensas de la ignorancia del ego, sino que se iluminará por la claridad que trasmiten los actos conscientes, en donde el vaciamiento emocional deja traslucir la armonía del SER y tiñe la vida con otros matices,  más cálidos, más armoniosos, más pacíficos, más comprensivos..., porque tímidamente empieza a hacer su aparición el Amor.

sábado, 21 de abril de 2012

Los velos de la mente



Decía Emerson que El hombre es Dios jugando a hacer el bobo , y las escrituras sagradas nos recuerdan que la naturaleza del hombre es divina, pero debido a los velos que tiende la ilusión, se imagina separado de su origen y sufre las consecuencias de esa limitada visión. 

La filosofía Vedanta considera que el mundo es expresión de la Conciencia del Absoluto, siendo lo Absoluto pleno, sin forma, inactivo, y testigo de la mente, pero su expresión, energía en forma de materia y mente, finita, activa y siempre cambiante.  


Esta clara visión del origen de la naturaleza humana nos hace cuestionar la falsa percepción que induce a considerarnos entes individuales y con voluntad propia, entendiendo que es la propia naturaleza de la mente la que crea dichas veladuras, al ser un instrumento limitado por el tiempo y el espacio, y condicionado, por lo tanto a que a través de él sólo se pueda experimentar lo finito, pero nunca reconocer la realidad absoluta que le da existencia. 


Por eso cuando reducimos nuestra vida a identificarnos con lo que experimentamos en esa parte periférica y cambiante de nuestra Conciencia, que es mental, gozando o sufriendo, permanece velada la esencia de nuestro Ser y olvidamos o ignoramos que detrás de todo ello permanece inalterable la plenitud y belleza de nuestra realidad. 


  
Pero cuanto el cuerpo y la mente cumplen sus funciones en el mundo de manera consciente , dejando que se trasparente nuestra esencia, sin permitir que la mente entre a enredar dividiendo la vida en dos: la que gusta y la que no, y excluyendo aquello que le molesta, la vida empieza a fluir por nuevos canales, y se convierte en algo fresco, siempre nuevo e inocente, que lleva el sello de nuestro SER. 


Esa vida renovada que empieza a expresarse a través nuestro, es vida inteligente, en donde el cuerpo y la mente se han alineado con lo que ES y se han puesto al servicio del SER. Y ahí no hay lugar a las divisiones entre alguien que experimenta y lo experimentado, porque en la quietud del proceso mental, sólo queda una corriente de energía que se expresa en un eterno Ahora. Y entonces comprendemos que nada nos es ajeno, y que el mundo que veíamos fuera y al que tanto temíamos, es de nuestra entera creación. Y que por lo tanto, en él puede florecer todo aquello que estemos dispuestos a sembrar.
En mi mundo las semillas del sufrimiento, del deseo y del temor no se siembran, y el sufrimiento no crece. (Nisargadatta)

sábado, 24 de marzo de 2012

El color de las ideas



Si ya lo decía
un poeta de mi tierra natal; Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira. (Campoamor)

Es algo tan común que se nos pasa inadvertido, pues vemos con normalidad que un padre sólo sepa reconocer el mejor potencial de su hijo, que el enamorado provisto de gafas anti-arrugas y de color rosa, sólo vea las maravillas maravillosas de su enamorada, que los políticos sólo encuentren ventajas a su partido o los ciudadanos a su pais. Y paremos de contar, porque esto es así de forma habitual y general. Así que en esto del ver, juzgar y valorar deberíamos no sólo de ser prudente, si no darnos cuenta de lo necesario que es ir abriéndonos poco a poco a visiones más amplias e integradoras, que incluyan no sólo nuestra forma de ver, si no las formas de ver de los demás.

Además ese constante ajetreo que nos traemos a nivel mental haciendo juicios de como son las cosas , o como deberían de ser, nos convierte en necios si olvidamos que detrás de todo ese guión existe un gran orden universal. Ese que hace que cada día el sol salga para todos por igual, y que como decía mi abuela " A veces escribe derecho con renglones torcidos".

Cuando entendemos la confusión que pueden ocasionar muchas de nuestras opiniones, siempre condicionadas y producto de una mente poco trasparente a su esencia, sabemos lo inadecuado que resulta el atrincherarnos en ellas y discutir entre nosotros por algo tan nimio como es la diferentes formas que tenemos de percibir las cosas.

Y así dejamos de enredarnos con lo que vemos o percibimos, o con si tenemos o no razón, para irnos un poco más atrás y abrir las puertas a algo tan evidente y sencillo como es el comprender como todo aquello que objetivamos y percibimos, es posible porque nosotros somos en esencia esa Conciencia de Atestiguación.

Y entonces las ideas y las opiniones pasaran a ser formas útiles, que transitan por nuestra Conciencia y que responden a las necesidades de cada momento actuándo como vehículos de una inteligencia que funciona no sólo en beneficio de unos pocos, si no la humanidad en general.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Quo vadis?


¿Por qué interiorizar?

Bueno, por el título esto parece que va de "peli" de romanos, con Robert Taylor incluido y vestido a la usanza tan "sexy" de las legiones romanas (que no estaría nada mal). Pero no, va de íntima reflexión referente a los agobios a los que sometemos inútilmente a nuestros pobres corazones.


¿Adonde queremos ir con tanto correr?
¿De donde procede este desasosiego que nos mueve?
¿Que andamos buscando?

A partir del momento que nos damos cuenta de que el mundo que imaginamos, nunca se corresponde con el mundo que ES. De que las ideas y las palabras, por muy bonitas que sean siguen siendo ideas y palabras, pero que la vida lo que viene actualizando son hechos. De que los seres que han llenado nuestras vidas en una época van desapareciendo según les llega la hora y de que las personas con las que compartimos parte del camino deben de continuar por el suyo, siguiendo sus destinos; nos sentimos sólos o desamparados y salimos en busca de algo que compense ese vacío.

Pero pronto entendemos que en el nivel en que se desarrolla esta vida todo es flor de un día, porque todo está sujeto al cambio y a la impermanencia. Y aunque corramos tras las cosas, y las consigamos... y nos sintamos felices y completos por un instante, al poco tiempo reaparecen otras carencias y volvemos sentirnos encerrados en un espacio sin aire, repetitivo y no liberador.

la compasión que en esos momentos empieza a fluir en nosotros, nos hace ver la necesidad de ir más allá de todo esto para comenzar un proceso de interiorizacdión, que en un principio nos invitará a soltar el miedo de la mente a a dejar lo conocido, y a permanecer tranquilos en una impersonal y atenta lucidez.

Ese cerrar los ojos al mundo sensorial, no debe de ser una cambio de orientación, para que en lugar de buscar compensaciones fuera, ahora lo hagamos de otra manera dentro de nuestra cabeza, porque eso sería un entretenimiento que no ayudaría nada en esta investigación sobre nuestra naturaleza real.

Nuestro cuerpo es parte de un universo, que si no tenemos miedo a percibirlo y a contemplarlo en silencio, atraviesa continuamente nuestro interior. Observar sin juzgar eso que sucede y aparece, nos familiariza, inicialmente, con un mundo de sensaciones corporales que desconocíamos, pues la mente, con sus miedos , lo impedía, al adelantarse a interpretarlo. Y de ese hábito tan arraigado, es necesario salir, pues la vida ni se piensa, ni se imagina. La Vida ES y se expresa en hechos, que suceden siempre en el Presente.

Permanecer en silencio y abiertos tanto a lo que sucede, como a nuestra respuesta a ello, nos abre a una Conciencia Integradora. Y esta actitud abierta que no encuentra ya obstáculos personales, trasparenta una Vida Total. Una Vida que no funciona a nivel de cuerpos y espacios limitados, sino de distintas formas de energía que forman el universo de la manifestación. Y que en su discurrir de abajo hacia arriba por nuestro interior, van dando lugar a distintas formas de expresión: Visceralidad y sus impulsos irracionales, sexualidad, emociones, sentimientos, ideas....conciencia globalizadora...

Sucede a menudo, que al empezar a objetivar el mundo interior de pensamientos y emociones, nos de miedo reconocer que dentro de nosotros se esté dando esa contínua lucha de deseos y temores pugnando por expresarse y crecer. Pero si la mente no reconoce e integra esa tensión inherente al mundo de los opuestos, y trata de evadirse o de esconderse construyendo sus particulares paraísos, olvidará que para llevar a cabo cualquier actividad en el mundo (proyección del deseo o del temor), es necesario un movimiento opuesto de la materia, que al contraerse generará fricción y tensión.

La respiración nos ayudará en esa labor de equilibrar tantas fuerzas dispersas y reconducirlas hacia su fuente, Y la Compasión y el Amor, podrán cumplir así su misión como elementos reparadores y liberadores de esa sofocante repetición en la que se desenvuelve la mente, permitiendo descubrir, como detrás de tan amplia diversidad y transitoria manifestacioón, permanece la Unidad primordial e intemporal de nuestros SER,

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Estoy o Soy?


Estamos tan acostumbrados a valorar nuestra vida de acuerdo a lo que hacemos y a definirnos por los estados de ánimo que eso nos provoca, que nuestro día a día se reduce, en muchas ocasiones a relatar los hechos y los sentimientos que hemos experimentado.

De ahí que nuestras relaciones se basen en un ¿como estás?, o en ¿que haces?. Y claro...estamos bien....mal....regular....tristes...alegres...., según toque. Porque las fluctuaciones de la mente nos hacen cambir rápidamente de la alegría a la tristeza, según lo que se nos presente nos guste o no.

Y aún, a veces, nos acercamos al mundo espiritual de manera bastante parecida....y decimos que meditamos porque eso nos hace sentir bien o muy bien....o porque gozamos de un extraordinario sentimiento de paz....o porque creemos que eso nos hará disfrutar de una vida más plena.

En fin, que seguimos creyendo que eso le sucede a un "yo" y seguimos identificados con lo que pensamos y con lo que sentimos, olvidando el hecho esencial de que si podemos conocer nuestros pensamientos y sentimientos, es porque existe un centro no cambiante que es Testigo de ello. Y como ese centro de Presenciación , ni tiene forma ni es afectado por lo que atestigua, Ser Eso y ejercer de Eso que uno ya ES, es algo impersonal que no necesita, por lo tanto, vestirse de un personaje, aunque sea lleno de discernimiento y sabiduría.

Pero aún comprendido esto, los condicionamientos arraigados en la mente nos siguen llevando al huerto, haciéndo que una una y otra vez volvamos a identificarnos con los estados de ánimo, y a perder la perspectiva adecuada, pues el ego nunca deja de poner obstáculos a todo lo que supone su desaparición.

Por eso, si queremos dejar de ser aliados de la ignorancia, al igual que en la huerta hay que escardar y regar día a día hasta que la tierra empieza a dar frutos, así trabajaremos nosotros para salir del dominio de los hábitos incorrectos. Y los frutos llegan en cuanto traspasamos ese espacio mental condicionado, y descubrimos las capas profundas en donde brilla la paz pura y la alegría no condicionada de nuestra esencia.

Así que hay que ir dejando atrás la pequeñez de nuestra querida y conocida "sala de estar" mental ... para ir al encuentro de los amplios e integradores espacios de nuestro SER. Y el vivir en un hogar tan amplio y completo como es nuestra Conciencia, eterna y no cambiante, permite recibir con afectuoso desapego a todo aquello que apareciendo en ella, por estar sujeto al cambio, es transitorio y perecedero.

Vigilantes y atentos, vamos desechando todo lo que nos incita a quedarnos a vivir en el reducido espacio personal, ......esto no.....esto no.....y desenmascarando, en cuanto aparece, al tramposo que necesita sobrevivir de ello a base de estrategias, de imaginación, de recuerdos, de justificaciones, de defensas, de divisiones....

Y esta actitud atenta y lúcida ante la vida, permite que estemos relajados para fluir con lo nuevo e inesperado y para mantener una relación pacífica con lo que ES, porque en cuanto el cuerpo y la mente permanecen en armonía emergen espacios profundos llenos de equilibrio y alegría que trasparentan la llama viva de nuestro SER.

martes, 24 de enero de 2012

El secreto de la felicidad





Ser felices es mucho más sencillo de lo que todos creemos, porque la felicidad no es algo que haya que adquirir, ni depende de las cosas que poseemos, ni de las experiencias por las que pasamos.
La felicidad ya forma parte de nosotros y emana de nuestro interior como parte de nuestro Ser.

Por eso, lo que si deberíamos de cuestionarnos es por qué razón no sabemos ser felices, ¿que es lo que nos lo impide?.
Nos damos cuenta que lo impiden los hábitos mentales de anticipar o imaginar la vida esperando que todo se desenvuelva según lo que hayamos proyectado. Así que si en lugar de recrearnos en ese personaje pedigüeño y llorón que vive entre el pasado y el futuro, empezamos a potenciar hábitos inteligentes que nos unifiquen con la vida y que nos sitúen en el Ahora, vemos que salen a la luz las capas más profundas y gozosas de nuestro Ser.

Por eso podemos dejar de ser infelices cuando queramos, ya que nuestro interior contiene un valioso tesoro cargado de virtudes, que si colaboramos, afloran ayudando a enriquecer y dulcificar el mundo en el que vivimos.

Las prisas y los hábitos incorrectos nos han ido alejado de la sencillez del vivir. Así que es estupendo recobrar la capacidad de disfrutar con lo simple, de saber saborear la dicha en medio de cualquier situación en la que nos encontremos, y de aprender a fluir y adaptarnos a las circunstancias que se nos vayan presentando.

De nosotros depende hacer de nuestro medio un lugar pacífico y feliz, ya que nosotros decidimos como queremos afrontarlo si queremos sentirnos en paz con todo el mundo.

Por eso dejamos que nuestra felicidad se exprese en las cosas sencillas que se nos regalan a cada instante, y que sin embargo a veces se nos escapan....con la primera brisa de la mañana ....o los primeros rayos de sol....con los árboles, los pájaros y las flores.....tantas y tantas cosas pequeñas y sencillas.....Y compartimos una palabra amable o una sonrisa con los amigos, con el vecino, el dependiente, el compañero......trasmitimos de esa manera nuestro gozo a todo y a todos , porque ese don es algo que nos pertenece y sólo tenemos que estar predispuestos y abiertos para hacerlo.

Y mientras expresamos esa dicha en las cosas pequeñas y cotidianas, nos fortalecemos para sobrellevar con mayor ecuanimidad las situaciones que sean mas adversas, porque la felicidad es parte de nuestra Conciencia de Ser, y permaneciendo despiertos y cercanos a esa fuente interna extraemos el néctar del vivir, en donde todo es gozoso cuando se ve a través de ello la unidad y la inteligencia de la vida.