sábado, 24 de marzo de 2012

El color de las ideas



Si ya lo decía
un poeta de mi tierra natal; Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira. (Campoamor)

Es algo tan común que se nos pasa inadvertido, pues vemos con normalidad que un padre sólo sepa reconocer el mejor potencial de su hijo, que el enamorado provisto de gafas anti-arrugas y de color rosa, sólo vea las maravillas maravillosas de su enamorada, que los políticos sólo encuentren ventajas a su partido o los ciudadanos a su pais. Y paremos de contar, porque esto es así de forma habitual y general. Así que en esto del ver, juzgar y valorar deberíamos no sólo de ser prudente, si no darnos cuenta de lo necesario que es ir abriéndonos poco a poco a visiones más amplias e integradoras, que incluyan no sólo nuestra forma de ver, si no las formas de ver de los demás.

Además ese constante ajetreo que nos traemos a nivel mental haciendo juicios de como son las cosas , o como deberían de ser, nos convierte en necios si olvidamos que detrás de todo ese guión existe un gran orden universal. Ese que hace que cada día el sol salga para todos por igual, y que como decía mi abuela " A veces escribe derecho con renglones torcidos".

Cuando entendemos la confusión que pueden ocasionar muchas de nuestras opiniones, siempre condicionadas y producto de una mente poco trasparente a su esencia, sabemos lo inadecuado que resulta el atrincherarnos en ellas y discutir entre nosotros por algo tan nimio como es la diferentes formas que tenemos de percibir las cosas.

Y así dejamos de enredarnos con lo que vemos o percibimos, o con si tenemos o no razón, para irnos un poco más atrás y abrir las puertas a algo tan evidente y sencillo como es el comprender como todo aquello que objetivamos y percibimos, es posible porque nosotros somos en esencia esa Conciencia de Atestiguación.

Y entonces las ideas y las opiniones pasaran a ser formas útiles, que transitan por nuestra Conciencia y que responden a las necesidades de cada momento actuándo como vehículos de una inteligencia que funciona no sólo en beneficio de unos pocos, si no la humanidad en general.

4 comentarios:

Delia dijo...

Magnífica entrada Beatriz, si nos damos cuenta que el color del cristal con que miramos es el del ego estamos dejando a un lado a esa persona interesada, quitaremos todo obstáculo a la evidencia de la conciencia impersonal y única.
Gracias, buen fin de semana y un fuerte abrazo.

gorka dijo...

Gracias Bea!!

Siria Grandet. dijo...

Un fuerte abrazo amiga :)

Miguel dijo...

Esto tan simple ... ha llevado a el hombre a dibujar fronteras, a pintar trapos en banderas y banderas a teñirlas de sangre ... ¿hasta cuando? ...