miércoles, 5 de marzo de 2014

El esplendor en la hierba








Parece que el gran drama del ser humano adulto, comienza en cuanto se deja en el olvido la edad de la inocencia.
Esa..., en donde todo brilla..., como brilla la hierba en su eterno esplendor al no estar condicionada por las expectativas del ego, ni la codicia y avidez de todo tipo de experiencias.


Este poema que comparto siempre me ha conmovido, porque representa todo el dolor que conlleva el no haber descubierto el esplendor, como parte de nosotros mismos.  Aunque prefiero captar en él ciertas resonancias y connotaciones que apuntan hacia la evidencia de ese estado de gracia que todos llevamos dentro.


Porque lo cierto es,  que el esplendor,  no ha de quedar restringido a un tiempo en la memoria, ni a un pasado que recordar, sino que es eso permanente, que siempre está aquí...., con nosotros....,y que es lo que lo  ilumina todo, porque es la luz de nuestra Presencia Consciente.  


Debo de dar las gracias e la frescura de la hierba en el campo, que hoy me lo ha vuelto a recordar

 “Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo.
En aquella primera simpatía,
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los consoladores pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la muerte,
y en los años, que traen consigo la filosófica mente.

Willian Wordsworth

1 comentario:

susana dijo...

El un último verso:
"Estos días azules y este sol de la infancia"