domingo, 31 de mayo de 2015

El Indagador y la indagación




El indagador es el investigador de la Verdad. Hay investigadores del conocimiento en muchas áreas que se afanan por llegar al fondo del funcionamiento de las cosas. Pero el indagador, no está interesado en el conocimiento de las diversas funciones de la materia , sino que está interesado en el conocedor de ese conocimiento. Está interesado en el porque ha aparecido este conocedor y si el conocedor existe como tal, o en último término solo existe este Conocimiento.

Podría parecer que todo esto es una comedura de coco, propia de los desvarios de la mente. Pero el indagador sabe de primera mano que no es así. Sabe que la mente no le puede acompañar en esta aventura. Que la mente, porque la ha explorado, no le puede servir de referencia. La mente se mueve en términos de tiempo y espacio, y el indagador ya ha descubierto que el tiempo y el espacio no son su casa. Que aparecen y desaparecen, como instrumentos de medición de lo limitado, pero que él, permanece impasible como testigo atemporal de ellos.

Así que el indagador, como Conocedor, sabe que su existencia está unida a este conocimiento, y que en él esta el origen de todo lo que aparece. Y precisamente por esa unidad con todo lo que aparece, no puede haber más que amor e interacción entre ellos.


Y aunque llegado un momento el indagador desaparezca, la indagación continuará. Como porte de un proceso universal que continuamente se renueva inteligentemente a sí Mísmo.


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