jueves, 22 de enero de 2026

Vedanta Práctico

 




Vedanta práctico: vivir despiertos en la vida cotidiana

Durante mucho tiempo, a la filosofía Vedanta se le ha atribuido un halo casi místico: ashrams, silencios, meditaciones, renuncias, vidas apartadas del mundo.

Esto ha supuesto que muchas personas sientan que esta enseñanza no es para ellas, que pertenece a otro tiempo, a otra cultura, o a otra forma de vida.

Pero el Vedanta no nació para huir de la vida, sino para enseñarnos a comprenderla.

Vivir de acuerdo a ella, en un mundo occidental lleno de estímulos, exigencias y velocidad, no significa vivir de manera especial, sino vivir con una mayor lucidez.



No se trata de cambiar la vida, sino la mirada que la acoge.

El Vedanta no pide que abandonemos el trabajo, la familia o las responsabilidades.

Invita a algo mucho más sencillo —y más profundo—:
reconocer
desde dónde se vive. Porque en la vida cotidiana hemos de seguir actuando, decidiendo, resolviendo problemas.
La diferencia está en que poco a poco dejamos de hacerlo
desde la identificación absoluta con el personaje y su idea rígida de “yo soy esto que pienso, siento o temo”.

El Vedanta señala algo muy simple pero que parece que desde las culturas occidentales siempre obviamos. Nos habla de la Conciencia que somos y en la que aparecen todas las experiencia. Nos invita a reconocer que somos: 

Sat-Chit- Ananda. (Existencia/Conocimiento/Bienaventuranza)


Sat- (Exitencia) Pues no somos algo que aparece y desaparece, sino el Ser mismo en el que todo aparece.

No “tengo” existencia.
Soy existencia.

Chit — Conciencia / Conocimiento, es la conciencia que conoce.

No es el conocimiento intelectual, sino el hecho de ser consciente.
Todo lo que experimentamos —pensamientos, sensaciones, emociones— es lo conocido.

Ese “saber que se sabe”, esa presencia lúcida que no necesita esfuerzo, eso es Chit.

La mente y lo que se conoce a través de ella, cambia.
La atención va y viene.
Pero la
conciencia que da luz a todo permanece.

No soy lo que aparece en la conciencia.
Soy la conciencia en la que todo aparece.

Ananda — Bienaventuranza / Amor

Aquí suele haber confusión.

Ananda no es placer, ni euforia, ni emoción positiva.
Es la
paz profunda que queda cuando no hay resistencias ni carencias.

Cuando cesa la búsqueda de completarse…
cuando no hay lucha por ser otro…
cuando se descansas en lo que ya se es…

aparece una plenitud silenciosa, sin objeto.
Eso es Ananda.

Por eso también se traduce como Amor:
no el amor hacia algo, sino
la ausencia de separación.

No es “me siento feliz”.
Es “
nada me falta”. “Soy completo como soy”


No son tres cosas: Sat, Chit y Ananda no son partes.

Son tres maneras de señalar lo mismo:

    Desde el hecho de ser → Sat

    Desde el hecho de conocer → Chit

    Desde el hecho de no carecer → Ananda


Como el fuego: calienta (Ananda),

    ilumina (Chit),

    y existe (Sat).

No son separables.

Y esto podemos constatarlo en la vida cotidiana: ya sea en medio del tráfico, en una discusión, en el cansancio, en la incertidumbre.

    No se persigue un estado especial, sino una comprensión de nuestra naturaleza esencial, siempre presente y no cambiante.

La vida sigue teniendo retos, conflictos y momentos difíciles.
La diferencia es que ya no se perciben como ataques personales, sino como
movimientos de la vida que aparecen y desaparecen en la Conciencia que somos.


Occidente, prisas y Conciencia

En nuestra cultura occidental, donde el valor personal suele medirse por el hacer, el lograr y el producir, el Vedanta práctico nos puede aportar algo revolucionario:

Aprender a descansar en el Ser mientras actúamos.

Que no supone pasividad sino actuar sin tanta carga interna, sin tanto miedo a no ser suficiente, sin vivir permanentemente a la defensiva.

Y poco a poco se va dando una comprensión natural de como :

    Los pensamientos son ideas que van y vienen.

    Las emociones son estados cambiantes.

    El cuerpo tambien se trasforma y envejece.

    Las circunstancias no siempre se pueden controlar.

Y, sin embargo, hay algo que permanece, silencioso, disponible, intacto, que es la Presencia.



Vedanta es aprender a no resistirse a lo que es

Vivir de acuerdo al Vedanta es aprender a no resistirse a lo que es, que llevado a la vida diaria se expresa de forma muy sencilla:

    En la capacidad de parar antes de reaccionar.

    En permitir una emoción sin juzgarse, justificarse ni reprimirse.

    En escuchar sin necesidad de imponerse.

    En descansar, aunque la mente diga que “sigue, sigue”.


No es un camino de perfección, sino de honestidad interior con uno mismo.

No busca convertirnos en alguien mejor, sino dejarnos de sostener una imagen.



Paso a paso, en lo ordinario

Por eso este espacio se llama Vedanta Pasito a Pasito.
Porque la comprensión no llega de golpe ni se vive en abstracto.

Se va actualizando:

    En la forma en que respiramos cuando algo nos incomoda,

    En cómo nos hacemos amigos del silencio interior,

    En cómo gestionamos los deseos o la frustración.


Ahí, en lo más ordinario, el Vedanta deja de ser una idea y se vuelve una forma de vivir con lucidez, amor y armonía en medio del trajín habitual de la vida, que es algo cada vez más necesario en la sociedad actual.



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