miércoles, 23 de marzo de 2011
La prueba de la Realidad
miércoles, 16 de marzo de 2011
El pensamiento y la libertad
Y el pensamiento da lugar a la emoción. Pensamiento y emoción siempre van juntos. Porque la emoción es la respuesta que da el cuerpo al pensamiento. Cuando un hecho encuentra una respuesta automática y natural, no nos genera ninguna emoción. Pero en cuando empezamos a cavilar interpretándolo: me gusta, no me gusta...debería ser así o no......me corresponde , no me corresponde....aparecen todas esas emociones inducidas que nos causan tanta amargura y conflicto. Y además ya no nos vale decir que hay emociones positivas o negativas, pues unas y otras se intercambian con gran facilidad: lo que me agrada hoy, mañana ya me ha cansado y lo que hoy me da placer, mañana me molesta....porque todas ellas provienen de la capa más superficial de la conciencia, y en esa dimensión todo está sujeto al cambio y a la trasformación
¡Así que cuánta energía perdemos entre expectativas y defensas de toda clase de asuntos imaginarios!. Historias que fabula la mente recreados sobre antiguas experiencias o condicionamientos en los que hemos sido educados. Pero que al no ser hechos actuales, no tienen nada de reales. Pero que mantienen a nuestro organismo en una tensión y a una ansiedad que da lugar a muchas de las enfermedades que padecemos.
Sólo cuando traspasamos esa capa nos vamos a encontrar con que existen estados más profundos de Paz, Amor o Alegría, que afloran de otra dimensión de la conciencia y que no se ven alterados sean cuales sean las circunstancias externas.
Son estados de nuestro SER, que emergen impregnando de Amor y belleza nuestro vivir y nuestras acciones . Ese mirar más profundo es el que nos permite constatar como detrás de los pensamientos y de las emociones está el telón de fondo desde donde pueden ser percibidos. Y que ese telón de fondo es algo que nunca cambia en nosotros y que por lo tanto constituye el eje de nuestra naturaleza esencial.
Manteniéndonos ahí, con nuestra atención dirigida a la vivencia de SER, al momento presente, al AQUI y AHORA , al “YO SOY”, vemos desprenderse esa identidad que nos hacía vivir pegados a los pensamientos, pegados a las emociones, creernos un objeto entre los objetos, y descubrirnos como Conciencia que constata.
Pues la Presencia consciente pone fin a la continua identificación con los pensamientos y las emociones en un entendimiento en donde la mente se rinde. Ya no nos interesa oponernos a la vida, cuando nos sabemos parte intrínsica de ella.. Y permitiendo que todo sea como está siendo... ya somos completos y libres.
Nos habíamos habituado a identificarnos con lo que hacemos en la vida, o con lo que tenemos. Pero para trascender la idea de ser un individuo particular hay que salirse del contenido. ¿y que hay más allá del contenido? ¿No es eso que lo hace posible?, ¿No es el espacio en donde todo cobra existencia?
martes, 25 de enero de 2011
Una vida sabia
sábado, 4 de diciembre de 2010
¿Y yo que siento?
Siempre que nos acercamos a investigar la calidad de nuestras relaciones, y lo afrontamos desde una madurez en la que ya no nos vale el viejo truco de echar las culpas a los demás, nos puede servir de ayuda plantearnos estas dos sencillas preguntas:
lunes, 22 de noviembre de 2010
Alegria de Ser
Andamos siempre tan ocupados intentando resolver asunto tras asunto, inmersos en esa vida que se desarrolla sólo en el nivel de la mente, hipnotozados entre tantos mecanismos de defensa puestos en marcha por la memoria o por la imaginación, que continuamente dejamos que se nos escapen la Paz y la Bienaventuranza que permanecen inalterables detrás de tanto ruido y que forman parte esencial de nuestro SER.
Mientras la mente es dueña de nuestras vidas, la herencia, la educación que se recibe, o las propias dificultades que se deben de afrontar, condicionan nuestro cerebro y construyen unos surcos que dan lugar a muchas de nuestras tendencias latentes. Esas que nos impulsan a repetir los mismos errores y que generan un espacio oscuro y cerrado, en donde no puede entrar ni el aire ni la inocencia de lo nuevo.
Estas respuestas automáticas, que son fruto de la inconsciencia y del protagonismo que aún conservan las ideas o las imágenes desde las que nos relacionamos con la vida, son respuestas dictadas por el miedo. El miedo que nos da soltar o prescindir de la seguridad de los viejos esquemas de lo conocido.
Abrirnos a lo nuevo
Cuando afianzamos una atención que nos permite ocuparnos en cada momento, de lo relativo a cada momento, centrados en "como" realizamos la tarea, más que en lo "que queremos" o en los resultados que pretendemos conseguir, recogemos como fruto la madurez de la entrega y de la aceptación de lo que Es. Y la relajación que eso conlleva, disuelve las proyecciones que solía poner en marcha la imaginación.
Realmente , algo tan sencilo, como es procurar la unidad en la acción de nuestros vehículos, sin una mente que tire por libre, así como la madura alineación con el fluir de la vida, trae frescores nuevos, brisas llenas de equilibrio y alegría, y borra literalmente las viejas tendencias que nos esclavizaban a seguir creando mundos de dolor y placer.
Porque con la apertura al momento presente, se hace con las riendas nuestro SER interno, envolviendo todo con su luz y calor y dejándo atrás el énfasis de lo relativo y secundario. Y la profundidad de nuestra Conciencia, nos reviste en su potencial de Paz Y Alegría. No una alegría referente a nada concreto, ni una alegría opuesta a la tristeza, sino la alegría de sentirnos completos y de Ser y Conocernos en la fuente y origen de todo.
Una fuente, que como dice el místico, mana y corre aunque es de noche, a través de una Vida que se manifiesta de forma universal, pero que subyace en cada hecho concreto. A la que la mente no puede acceder porque no la puede abarcar, y por eso la divide en tiempo y en espacio.
Pero detrás de este tiempo psicológico, permanece el SER, y todo lo que está vinculado a la opacidad de lo relativo, lo concerniente a la persona o a los acontecimientos cotidianos de la vida, van perdiendo su fuerza , mientras la aceptación en cada momento de lo que se presenta, disuelve las últimas resistencias que impedian que la Alegría de SER, simplemente SER; se manifestase.





