miércoles, 9 de noviembre de 2011

Obras son amores



Mi abuela nos solía decir, con esa sabiduría que da el recorrido de toda una vida, que no nos olvidásemos nunca de que "obras son amores, y no buenas razones", porque ¿de que le vale al hombre tener comprensión y conocimiento de las leyes de la vida si no actúa conforme a ellas?
 

Ver y comprender es estupendo, pero no suficiente. Es sólo un primer paso, que,  mientras no se contrasta en la acción, nos convierte en mirones o comentaristas de nuestro propio escaparate espiritual. 

Pero la bondad o la sensibilidad no hay que buscarlas, ni hacer de ellas nuestra bandera, porque ellas no proceden del ego ni tienen nada que ver con una adquisición personal. 

Somos "naturalmente" bondadosos y compasivos cuando no interponemos nuestras preferencias, en nuestras relaciones. Cuando no medimos los hechos con distintas "varas" según provengan de personas o cosas que nos gustan o no. Cuando intentamos comprender el punto de vista de los demás sin intentar imponer el nuestro. Cuando entendemos cuales son los momentos más adecuados para decir algunas cosas. Cuando estamos abiertos a que los demás nos muestren nuestra sombra......ya que sabemos que un objeto tiene multitud de pers
pectivas desde las que se le puede mirar.
...Y es esa humildad la que barre las impurezas de la mente que impiden la trasparencia a la inteligencia divina....en cada acción....en cada encuentro....en cada sentimiento.....y en cada hecho
.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El abrazo




Cuando la mente deja de interferir y de resistirse a lo que es, sabiéndose al servicio del Ser, la vida se convierte en una maravillosa aventura en donde revertir los denarios con los que hemos sido dotados.



La profunda aceptación y la entrega en cada momento, a lo que se presenta en cada momento, abre vías de comunión con espacios que nada tienen que ver con lo que pueda ser conocido o aprendido.



La nueva perspectiva que permanecía oculta detrás del torbellino de emociones y pensamientos, se manifiesta como un estado de Presencia silenciosa. La cualidad de Ser que subyace a cualquier situación de las que se suceden en la vida. Y en un amoroso vuelo, se despliega como energía que abraza el universo de los nombres y de las formas .



Y en ese abrazo, el pequeño yo existencial deja de considerarse independiente y con voluntad propia, para entregarse y fundirse en un YO mucho más amplio. Conciencia Pura, cuyo poder e inteligencia gobiernan el universo, y habita en el corazón de cada ser aportando luz a cada experiencia y compasión a cada acción.


viernes, 16 de septiembre de 2011

El cuerpo de la sociedad



Cuando consideramos al conjunto de la sociedad como un sólo cuerpo, nuestro propio cuerpo, nos damos cuenta mucho mejor del porqué de los desajustes que se producen en su seno.
Si notamos el exceso de calor que nos produce el alimentarnos de más. La inquietud o nerviosismo que hemos de sufrir cuanto nos excedemos con los excitantes del tipo que sean, cafés , alcohol...etc, o el aletargamiento al que nos lleva el abandonarnos a los poderes establecidos, ya sean políticos, de comunicación o condicionamientos culturales y sociales de todo tipo, vemos que lógicamente, la suma de todo esto, aplicado al conjunto, genere el  estado generalizado de desasosiego o de angustia en que se desenvuelve. Porque aunque una parte intente poner orden, la inconsciencia y codicia de las demás tiran en otras direcciones, y dan lugar a todas esas tensiones de las que hablamos.

El orden de una sociedad es la consecuencia del orden que exista dentro de cada uno de los seres que la componen. Y eso sólo se consigue comenzando a construir la casa por los cimientos. Lo que supone poner orden en la mente humana, como la buena herramienta que es, al servicio de una Conciencia global que cuida de todos por igual, y no de una parte que es la que cada uno quiere para sí, porque es lo que le gusta.

Así que es el mal uso de la mente, por desconocer nuestra naturaleza real, la de SER, AMAR y CONOCER globalmente, la causante de ese estado permanente de miedo y de deseos que generan tanto caos y desigualdad social. Y el miedo es el que pone en marcha la codicia en defensa de “lo mío”. Y la codicia por “lo mío” provoca el des-abastecimiento de los demás y la inquietud general.

Y así los tirones del primer mundo por mantener su comodidad al menor coste posible , roba la energía de otras zonas del planeta y provoca el estado enfermizo y febril generalizado. Por eso cuando pretendemos construir una casa en donde no prime sólo el bien mío, sino el bienestar general, hemos de cuestionarnos seriamente porque estamos haciendo las cosas así.

Las enfermedades siempre trasmiten su sabiduría. Y una sociedad altamente enferma nos señala la cantidad de cosas dañinas que venimos haciendo de forma inconsciente. Y eso nos hace madurar colectivamente al tener que sufrir y resolver los resultados de nuestros hábitos nocivos.

Es conveniente ver cómo todo lo que se ha construido en medio de las prisas de la ambición y de un individualismo excesivo se ha de ajustar a las necesidades reales de los pueblos, en donde ha de incluirse a un tercer mundo al que esquilmamos previamente.

Afortunadamente dentro de cada uno de nosotros ya existe la referencia más fiable. La luz de una conciencia que nos guía. Para ello nos basta con quitar del medio las proyecciones de la mente codiciosa que sólo trabaja en beneficio de una parte. Y así encontramos los canales adecuados para que en lo sucesivo, el crecimiento de nuestros hijos, no se haga a costa de la exclusión y el sacrificio de los ajenos.

lunes, 22 de agosto de 2011

Aromas




Cae el rocío y las mañanas amanecen con el aroma a tierra húmeda y a hierba mojada.
Esas diminutas gotas de agua equilibran de tal manera la naturaleza, que permiten que se despierte el enorme potencial de sus esencias ocultas.


Me preguntaba porque la humanidad no podríamos gozar de algo semejante. De una estación en donde la armonía que subyace en nuestros corazones, y el aroma de nuestra esencia, se hagan notar perfumando todos los rincones del planeta.


Quizá es porque dejamos que se nos escape la sencillez de Ser. La mantenemos oculta bajo montones de condicionamientos, que de forma más o menos sutil invaden nuestro espacio interior e impiden una relación armoniosa con los hechos.

…......¡Vivimos tan hipnotizados por los patrones mentales!...., por las formas de pensar y sentir, que pocas veces dejamos espacio suficiente para que aflore la realidad subyacente a todo ello. Ese vacío acogedor en donde lo que aparece, va y viene a expensas del tiempo y el espacio, y está condenado, por lo tanto, a desaparecer.

Pero hemos de recordar que la vida, aparte de sentirla o de percibirla, la somos.

Que basta deshacer el nudo que origina la memoria y la imaginación creando la ilusión de una historia individual, para sentirse siendo esa vida universal que se actualiza de instante a instante y en la que actuamos como instrumentos a su servicio. Porque acallado el ruido que provocaban las luchas entre ideas y emociones, la energía que antes se ramificaba en todas direcciones, se re-unifica como totalidad expresando fielmente la inteligencia de la vida.

Y esto es quietud. No quietud del cuerpo o de la mente, sino la paz inalterable de una dimensión más profunda de Conciencia en donde el observador desaparece por no quedar nada que observar. Y “el yo”, en suspenso y sin papel que representar, deja de incordiar.

Y permanece la Presencia iluminando todo el campo de la consciencia, en donde todo lo que sucede toma su realidad de ella, como expresión y extensión de nuestro SER.

Y entonces la energía creadora del universo se manifiesta descubriendo su esencia en cada forma que adopta. Y su perfume se hace notar cómo se hacen notar los aromas del campo con el rocío del amanecer, haciendo todo digno de amor y amable.

martes, 16 de agosto de 2011

Rebelión en la huerta







Confieso que estoy avergonzada.

Hoy he llegado a mi huerta después de unos días de vacaciones y me la encontré alicaída y como si no quisiera saber nada de mí.
Como habían ido unos amigos a visitarme me disculpe del mal estado en que se encontraba y se lo achaque a que seguramente se debía a la poca calidad de las simientes.

Cuando me quedé sola, me sorprendió oír a una berenjena en la que ni siquiera había reparado por su pequeño tamaño, dicirme que era una ignorante y una ilusa. Que si me había creído que ellas iban a crecer sanas y hermosas, sin que yo hubiera puesto nada de mi parte. Que se habían quedado solas, sin apenas agua y teniendo que competir con cientos de hierbas “indígenas” que defienden con uñas y dientes su terreno, y que bastante tenían ellas con haber llegado a donde llegaron..

Cuando oyeron esto las demás hortalizas se animaron a apoyarla y entre todas me dejaron claro que si quiero huerta, que me la "curre", y que haga algo para merecerla. Porque para disfrutar del sabor y de la fragancia que ellas ofrecen, que no me piense que es sólo cuestión de sembrar. Que hay que comprometerse también a mantener día a día la tierra húmeda y limpia. Porque ellas responden a como se las trata. Y me han asegurado que si me esfuerzo y trabajo con ellas con la debida atención , no me defraudarán y crecerán sanas y tiernas.

Pero que si pretendo otra cosa, pues que me alimente solo de fruta, que para eso están ya los frutales. Que llegada la estación dan su fruto, sin importarles lo mucho o poco que los haya cuidado.

Esto me ha hecho venirme a casa a reflexionar, y a pensar en las veces que me quejo de lo mal que van las cosas, o del poco amor y solidaridad que hay en el mundo.
¿será también que estoy pidiendo sin haber hecho antes mi trabajo?








Ustedes salen a comprarse el cielo e imaginan que el Gurú se lo proporcionará por un precio. Buscan cerrar un trato ofreciendo poco, pero pidiendo mucho. Ustedes no engañan a nadie excepto a sí mismos. (Nisargadatta)