sábado, 24 de marzo de 2012

El color de las ideas



Si ya lo decía
un poeta de mi tierra natal; Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira. (Campoamor)

Es algo tan común que se nos pasa inadvertido, pues vemos con normalidad que un padre sólo sepa reconocer el mejor potencial de su hijo, que el enamorado provisto de gafas anti-arrugas y de color rosa, sólo vea las maravillas maravillosas de su enamorada, que los políticos sólo encuentren ventajas a su partido o los ciudadanos a su pais. Y paremos de contar, porque esto es así de forma habitual y general. Así que en esto del ver, juzgar y valorar deberíamos no sólo de ser prudente, si no darnos cuenta de lo necesario que es ir abriéndonos poco a poco a visiones más amplias e integradoras, que incluyan no sólo nuestra forma de ver, si no las formas de ver de los demás.

Además ese constante ajetreo que nos traemos a nivel mental haciendo juicios de como son las cosas , o como deberían de ser, nos convierte en necios si olvidamos que detrás de todo ese guión existe un gran orden universal. Ese que hace que cada día el sol salga para todos por igual, y que como decía mi abuela " A veces escribe derecho con renglones torcidos".

Cuando entendemos la confusión que pueden ocasionar muchas de nuestras opiniones, siempre condicionadas y producto de una mente poco trasparente a su esencia, sabemos lo inadecuado que resulta el atrincherarnos en ellas y discutir entre nosotros por algo tan nimio como es la diferentes formas que tenemos de percibir las cosas.

Y así dejamos de enredarnos con lo que vemos o percibimos, o con si tenemos o no razón, para irnos un poco más atrás y abrir las puertas a algo tan evidente y sencillo como es el comprender como todo aquello que objetivamos y percibimos, es posible porque nosotros somos en esencia esa Conciencia de Atestiguación.

Y entonces las ideas y las opiniones pasaran a ser formas útiles, que transitan por nuestra Conciencia y que responden a las necesidades de cada momento actuándo como vehículos de una inteligencia que funciona no sólo en beneficio de unos pocos, si no la humanidad en general.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Quo vadis?






¿Por qué interiorizar? Bueno, por el título esto parece que va de "peli" de romanos, con Robert Taylor incluido y vestido a la usanza tan "sexy" de las legiones romanas (que no estaría nada mal). Pero no, va de íntima reflexión referente a los agobios a los que sometemos inútilmente a nuestros pobres corazones.


¿Adonde queremos ir con tanto correr?
¿De donde procede este desasosiego que nos mueve?
¿Que andamos buscando?

A partir del momento que nos damos cuenta de que el mundo que imaginamos, nunca se corresponde con el mundo que ES. De que las ideas y las palabras, por muy bonitas que sean siguen siendo ideas y palabras, pero que la vida lo que viene actualizando son hechos. De que los seres que han llenado nuestras vidas en una época van desapareciendo según les llega la hora y de que las personas con las que compartimos parte del camino deben de continuar por el suyo, siguiendo sus destinos; nos sentimos sólos o desamparados y salimos en busca de algo que compense ese vacío.

Pero pronto entendemos que en el nivel en que se desarrolla esta vida todo es flor de un día, porque todo está sujeto al cambio y a la impermanencia. Y aunque corramos tras las cosas, y las consigamos... y nos sintamos felices y completos por un instante, al poco tiempo reaparecen otras carencias y volvemos sentirnos encerrados en un espacio sin aire, repetitivo y no liberador.

la compasión que en esos momentos empieza a fluir en nosotros, nos hace ver la necesidad de ir más allá de todo esto para comenzar un proceso de interiorizacdión, que en un principio nos invitará a soltar el miedo de la mente a a dejar lo conocido, y a permanecer tranquilos en una impersonal y atenta lucidez.

Ese cerrar los ojos al mundo sensorial, no debe de ser una cambio de orientación, para que en lugar de buscar compensaciones fuera, ahora lo hagamos de otra manera dentro de nuestra cabeza, porque eso sería un entretenimiento que no ayudaría nada en esta investigación sobre nuestra naturaleza real.

Nuestro cuerpo es parte de un universo, que si no tenemos miedo a percibirlo y a contemplarlo en silencio, atraviesa continuamente nuestro interior. Observar sin juzgar eso que sucede y aparece, nos familiariza, inicialmente, con un mundo de sensaciones corporales que desconocíamos, pues la mente, con sus miedos , lo impedía, al adelantarse a interpretarlo. Y de ese hábito tan arraigado, es necesario salir, pues la vida ni se piensa, ni se imagina. La Vida ES y se expresa en hechos, que suceden siempre en el Presente.

Permanecer en silencio y abiertos tanto a lo que sucede, como a nuestra respuesta a ello, nos abre a una Conciencia Integradora. Y esta actitud abierta que no encuentra ya obstáculos personales, trasparenta una Vida Total. Una Vida que no funciona a nivel de cuerpos y espacios limitados, sino de distintas formas de energía que forman el universo de la manifestación. Y que en su discurrir de abajo hacia arriba por nuestro interior, van dando lugar a distintas formas de expresión: Visceralidad y sus impulsos irracionales, sexualidad, emociones, sentimientos, ideas....conciencia globalizadora...

Sucede a menudo, que al empezar a objetivar el mundo interior de pensamientos y emociones, nos de miedo reconocer que dentro de nosotros se esté dando esa contínua lucha de deseos y temores pugnando por expresarse y crecer. Pero si la mente no reconoce e integra esa tensión inherente al mundo de los opuestos, y trata de evadirse o de esconderse construyendo sus particulares paraísos, olvidará que para llevar a cabo cualquier actividad en el mundo (proyección del deseo o del temor), es necesario un movimiento opuesto de la materia, que al contraerse generará fricción y tensión.

La respiración nos ayudará en esa labor de equilibrar tantas fuerzas dispersas y reconducirlas hacia su fuente, Y la Compasión y el Amor, podrán cumplir así su misión como elementos reparadores y liberadores de esa sofocante repetición en la que se desenvuelve la mente, permitiendo descubrir, como detrás de tan amplia diversidad y transitoria manifestacioón, permanece la Unidad primordial e intemporal de nuestros SER,

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Estoy o Soy?


Estamos tan acostumbrados a valorar nuestra vida de acuerdo a lo que hacemos y a definirnos por los estados de ánimo que eso nos provoca, que nuestro día a día se reduce, en muchas ocasiones a relatar los hechos y los sentimientos que hemos experimentado.

De ahí que nuestras relaciones se basen en un ¿como estás?, o en ¿que haces?. Y claro...estamos bien....mal....regular....tristes...alegres...., según toque. Porque las fluctuaciones de la mente nos hacen cambir rápidamente de la alegría a la tristeza, según lo que se nos presente nos guste o no.

Y aún, a veces, nos acercamos al mundo espiritual de manera bastante parecida....y decimos que meditamos porque eso nos hace sentir bien o muy bien....o porque gozamos de un extraordinario sentimiento de paz....o porque creemos que eso nos hará disfrutar de una vida más plena.

En fin, que seguimos creyendo que eso le sucede a un "yo" y seguimos identificados con lo que pensamos y con lo que sentimos, olvidando el hecho esencial de que si podemos conocer nuestros pensamientos y sentimientos, es porque existe un centro no cambiante que es Testigo de ello. Y como ese centro de Presenciación , ni tiene forma ni es afectado por lo que atestigua, Ser Eso y ejercer de Eso que uno ya ES, es algo impersonal que no necesita, por lo tanto, vestirse de un personaje, aunque sea lleno de discernimiento y sabiduría.

Pero aún comprendido esto, los condicionamientos arraigados en la mente nos siguen llevando al huerto, haciéndo que una una y otra vez volvamos a identificarnos con los estados de ánimo, y a perder la perspectiva adecuada, pues el ego nunca deja de poner obstáculos a todo lo que supone su desaparición.

Por eso, si queremos dejar de ser aliados de la ignorancia, al igual que en la huerta hay que escardar y regar día a día hasta que la tierra empieza a dar frutos, así trabajaremos nosotros para salir del dominio de los hábitos incorrectos. Y los frutos llegan en cuanto traspasamos ese espacio mental condicionado, y descubrimos las capas profundas en donde brilla la paz pura y la alegría no condicionada de nuestra esencia.

Así que hay que ir dejando atrás la pequeñez de nuestra querida y conocida "sala de estar" mental ... para ir al encuentro de los amplios e integradores espacios de nuestro SER. Y el vivir en un hogar tan amplio y completo como es nuestra Conciencia, eterna y no cambiante, permite recibir con afectuoso desapego a todo aquello que apareciendo en ella, por estar sujeto al cambio, es transitorio y perecedero.

Vigilantes y atentos, vamos desechando todo lo que nos incita a quedarnos a vivir en el reducido espacio personal, ......esto no.....esto no.....y desenmascarando, en cuanto aparece, al tramposo que necesita sobrevivir de ello a base de estrategias, de imaginación, de recuerdos, de justificaciones, de defensas, de divisiones....

Y esta actitud atenta y lúcida ante la vida, permite que estemos relajados para fluir con lo nuevo e inesperado y para mantener una relación pacífica con lo que ES, porque en cuanto el cuerpo y la mente permanecen en armonía emergen espacios profundos llenos de equilibrio y alegría que trasparentan la llama viva de nuestro SER.

martes, 24 de enero de 2012

El secreto de la felicidad





Ser felices es mucho más sencillo de lo que todos creemos, porque la felicidad no es algo que haya que adquirir, ni depende de las cosas que poseemos, ni de las experiencias por las que pasamos.
La felicidad ya forma parte de nosotros y emana de nuestro interior como parte de nuestro Ser.

Por eso, lo que si deberíamos de cuestionarnos es por qué razón no sabemos ser felices, ¿que es lo que nos lo impide?.
Nos damos cuenta que lo impiden los hábitos mentales de anticipar o imaginar la vida esperando que todo se desenvuelva según lo que hayamos proyectado. Así que si en lugar de recrearnos en ese personaje pedigüeño y llorón que vive entre el pasado y el futuro, empezamos a potenciar hábitos inteligentes que nos unifiquen con la vida y que nos sitúen en el Ahora, vemos que salen a la luz las capas más profundas y gozosas de nuestro Ser.

Por eso podemos dejar de ser infelices cuando queramos, ya que nuestro interior contiene un valioso tesoro cargado de virtudes, que si colaboramos, afloran ayudando a enriquecer y dulcificar el mundo en el que vivimos.

Las prisas y los hábitos incorrectos nos han ido alejado de la sencillez del vivir. Así que es estupendo recobrar la capacidad de disfrutar con lo simple, de saber saborear la dicha en medio de cualquier situación en la que nos encontremos, y de aprender a fluir y adaptarnos a las circunstancias que se nos vayan presentando.

De nosotros depende hacer de nuestro medio un lugar pacífico y feliz, ya que nosotros decidimos como queremos afrontarlo si queremos sentirnos en paz con todo el mundo.

Por eso dejamos que nuestra felicidad se exprese en las cosas sencillas que se nos regalan a cada instante, y que sin embargo a veces se nos escapan....con la primera brisa de la mañana ....o los primeros rayos de sol....con los árboles, los pájaros y las flores.....tantas y tantas cosas pequeñas y sencillas.....Y compartimos una palabra amable o una sonrisa con los amigos, con el vecino, el dependiente, el compañero......trasmitimos de esa manera nuestro gozo a todo y a todos , porque ese don es algo que nos pertenece y sólo tenemos que estar predispuestos y abiertos para hacerlo.

Y mientras expresamos esa dicha en las cosas pequeñas y cotidianas, nos fortalecemos para sobrellevar con mayor ecuanimidad las situaciones que sean mas adversas, porque la felicidad es parte de nuestra Conciencia de Ser, y permaneciendo despiertos y cercanos a esa fuente interna extraemos el néctar del vivir, en donde todo es gozoso cuando se ve a través de ello la unidad y la inteligencia de la vida.

viernes, 23 de diciembre de 2011

El corazón de las ideas



¡Pero si ya nos lo decían nuestras abuelas!...."No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". Pero no.. Seguimos dejando en manos de un futuro imaginario las cosas que nos cuesta afrontar ahora . Y nos auto-engañamos pensando..." que sí" .... "que mañana sí" ...." que el año que viene"..." que ya nos estamos preparando para ello"...."que lo estamos meditando"...., sin ver que el reto se nos está presentando ahora. Que la realidad está teniendo lugar en este instante, y que una acción retrasada es una acción perdida. 

Por eso la indagación cotidiana nos invita a descubrir que es eso que ofrece resitencia, ya que una mente desnuda de proyecciones es una mente ágil, una mente que colabora, que es de utilidad en cada momento a lo que demanda ese momento, y que refleja a través de la idea adecuada el orden de una inteligencia global.

Pero la mayoría de nuestras relacciones, tanto con nuestros semejantes como con otros aspectos de la vida, están basadas en ideas estáticas, en conceptos preestablecidos, en condiccionamientos que hacen de nosotros seres robotizados y miedosos, que nos roban la frescura y la inocencia de lo nuevo, y no nos permiten adecuarnos, ser permeables y fluir con la vida.

Ver la causa de tal miseria, ya es el principio de la liberación. Por eso si aspiramos a un ideal y trabajamos con todas nuestras fuerzas por ello, debemos comprender las muchas otras posibilidades que el propio dinamismo de la vida y su constante fluir, nos van a ir presentando. Y así, el miedo ya no tiene razón de ser, porque nos hemos alineado con la vida y hemos dado la bienvenida a su amplitud y generosidad sin límites.

Las ideas son energía. Energía al servicio de la Inteligencia. Y una energía muy útil cuando llevamos a cabo nuestras actividades concretas en la vida diaría.
Ella nos induce a actuar de acuerdo a su carga energética....sexual....sensual...espiritual...De ahí la atención que les debemos prestar, porque a través de ellas nacen y se ponen en marcha gran parte de nuestras motivaciones diarias.

En la medida que vamos siendo más conscientes. Cuanto más cerca estamos del nacimiento de cada una de ellas, más llenas de claridad y caridad surgen, y más trasparentan el Orden Natural del que son un vehículo. Un orden que está en el origen del mundo de la experiencia y en donde el universo funciona como un conjunto.
Y entonces, ya no es la cabeza, sinó el corazón el que ejerce de centro unificador e integrador, y abre camino, pasito a pasito, a otra realidad distinta, y descubre una vida que no puede ser retrasada ni imaginada, sinó que está sucediendo ahora, porque la llevamos puesta en este mismo momento.