jueves, 19 de enero de 2017

Aportamos o demandamos



Aportamos o demandamos?
Esa es una investigación que muy bien podemos hacer para saber en que grado de profundidad nos movemos. Porque las demandas siempre son cosa del ego, consecuencia de la dualidad en la que
 funciona la mente ,buscando siempre esa otra mitad que la complete y que la lleva a ser como una sardina que se muerde la cola sin encontrar nunca una salida a sus carencias.

Pero aportar es SER en todo momento lo que SOMOS. Porque el SER es el que aporta claridad a cada acto del vivir. Aporta Consciencia allí donde reina la confusión. Aporta silencio allí donde se genera el ruido y aporta compasión a todo ese sufrimiento de la mente, debido al mal uso que hacemos de ella.

Así que este propuesta es una invitación a descubrir desde donde estamos viviendo: Aportando o Demandando?

lunes, 2 de enero de 2017

Lo pequeño que es grande









La Verdad es que tendemos a crear un cierto halo de abstracción cuando nos referimos a vivir en unidad con la vida, o a vivir de manera universal.

Pero eso, lejos de ser un destino a alcanzar, ha de ser un presente activo que podemos actualizar de instante a instante de manera práctica y sencilla: No mentir, no engañar, no herir, no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros, no hacer daño a ningún ser vivo, etc, son hábitos que a poco que los vayamos ejercitando, abren huecos y vuelven nuestro vivir más amplio y universal.

De ahí la importancia de cuidar lo pequeño, que ya lo grande se cuidará de sí mismo.

martes, 27 de diciembre de 2016

El buen hacer



Lo cierto es que llevamos ya XXI siglos en nuestra cultura, escuchando y debatiendo sobre los Evangelios o la Biblia, y en otras culturas llevan aún muchos más declamando los Vedas u otras escrituras sagradas, y el ser humano parece seguir anclado en su barbarie, su egocentrismo y su ignorancia.

Eso debería hacernos ver con claridad que repetir las palabras sabias no nos hace sabios, y que ni siquiera su comprensión parece liberarnos, mientras que no vaya acompañada de una inmensa voluntad de actuar de acuerdo a ellas.

Y es que es en la acción en donde descubrimos nuestros engaños y los límites que nos impone la mente, al ver cómo se revuelve en cuanto se la invita a sentir, pensar y actuar íntegramente y en unidad con cada hecho de la vida, que es a lo que nuestra comprensión apunta.

El sabor de las cosas, por mucho que se describa, no tiene nada que ver con la vivencia de primera mano que descubrimos con su degustación. Y a esa vivencia, estamos invitados, en todos los órdenes de la vida, sabiendo que para saborearla plenamente, hemos de confrontar sus opuestos, puesto que el sabor de lo que Somos, ya lo somos y por lo tanto, no lo podríamos reconocer.

jueves, 12 de noviembre de 2015

La contractura del "ego"




La mayor parte del tiempo que vivimos distraídos, lo que  hacemos es vivir en una contractura. Una contractura, la del ego, que es una turbulencia en el libre fluir de la energía de la Vida.
Y esa contractura, tiene su reflejo en el cuerpo, y se establece bloqueando los espacios más desvitalizados de nuestro organismo. 

Porque la energía de la vida no está dividida. Todo afecta a todo. 
Y la imaginación que no es más que el pensamiento  anticipativo y proyectivo...(ese que nos lleva a querer alcanzar...a querer conseguir....tanto en aspectos mundanos como espirituales), es energía que quiere ir por libre y que nos "engatusa" haciéndonos creer dueños de la vida y no sus servidores..... Y eso nos agarrota "el cogote". Y así andamos cada vez, más encorvados y contracturados, Porque en lugar de cooperar con la vida.... parece que pretendemos cargar con ella

Y todo eso sin tan siquiera ser conscientes de ello. Hasta que un día, afortunadamente,  empezamos a respirar y a soltar. Y eso nos invita a dejar de empujar , a dejar de controlar, y a dejar de posicionarnos en una identidad individual, y por lo tanto controladora y miedosa, falsamente construida......

Y entonces.....ese organismo que ha vivido tan tensamente , se encontrará con un soplo de aire fresco. Y tendrá una oportunidad para recobrar su salud y su estado natural. 

Porque , hemos de ser conscientes, y por lo tanto responsables, de que muchos de los males de nuestro organismo, son producto de nuestra impulsividad y de nuestra falta de Conciencia en los más cotidianos actos del vivir..

lunes, 9 de noviembre de 2015

Los gozos y las sombras






Solemos decir,  de buena tinta, que la vida es una alternancia de gozos y sombras.  Es evidente que las alegrías, cuando llegan,  son bien recibidas y agasajadas.  Pero lo que ya es un inquilino más molesto e incómodo son las tristezas. Aunque no hay otra, porque  "haberlas haylas". . Y aunque algunas religiones o culturas  ensalzan los momentos de dolor y  sufrimiento como algo provechoso, ya que invita a volvernos hacia nuestro interior buscando respuestas naturales o sobre naturales que nos lo alivien, una actitud más madura nos hace replantearnos todo esto,  y ver si es necesariamente así. 


No hay duda que hay situaciones difíciles, que toca cargar con ellas, cada cuál como mejor pueda o sepa- Pero más allá de esto, existe una cierta propensión a crear un "yo" quejoso  , que no está satisfecho con casi nada de lo que le ha tocado vivir, quizá porque ha traducido la vida en un continuo disfrute de placeres, escapando de lo que es.  Y a veces, cuando ese "yo" no está dispuesto a hacer frente a los retos habituales del vivir,  tal como se presentan, prefiere a generar un  "yo" místico que no se responsabiliza de dar soluciones, porque prefiere irse a mundos etéreos.. 
 

 Y a veces decimos,  que es que esta vida es un caos y un sufrimiento .... pero a fin de cuentas ¿quién la sufre? Esta es la pregunta que deberíamos de hacernos en cuanto se nos presenta la ocasión. ¿No es la imagen que hemos construido de nosotros,  la que se encuentra perdida cuando los hechos no se  corresponden con las expectativas?  Pero...¿somos nosotros esa imagen, o somos el conocedor de esa imagen?


Dar la bienvenida tanto a las alegrías como a las tristezas, cuando llegan,  y dejarles proseguir su camino, cuando se marchan, es en verdad una actitud muy sabia.