miércoles, 8 de marzo de 2017




Aprenda a mirar sin imaginación y a escuchar sin distorsión.(Nisargadatta).

Es cierto que gustamos de las palabras sabias, porque llenan con otros matices nuestros oídos y nos recuerdan que otra forma de vivir es posible. Escucharlas es bello, aunque queda aún todo un trayecto para ir destapando las mil y una limitaciones y escollos con los que topamos para realizarlas.

 Porque es muy grande el condicionamiento humano, y mucha la resistencia a aceptar ese hecho como evidente. Aunque nos bastaría con estar atentos para ver como la mayoría de las veces “nuestra” vida se limita a una serie de  respuestas impulsivas o repetitivas que surgen de manera inconsciente, y vienen dictadas por nuestra educación,  cultura, religión, ideología , etc, etc , en fin, por nuestra dependencia del  pasado y por nuestra afición a recordar y a proyectar.

A todo esto le llamamos, sin querer investigar más, “ nuestra personalidad”. Tomándolo por algo inamovible que está ahí y es como es. Pero Nisargadatta sin embargo nos daba una clave, para descubrir su fragilidad  y una salida a ello , cuando decía: ¿Cómo llega a existir la personalidad? Por el recuerdo. Al identificar el presente con el pasado y proyectarlo al futuro. Piense en sí mismo como algo momentáneo, sin pasado ni futuro y su personalidad se disuelve”

Así que vemos que vivimos en un mundo de hábitos que son el producto de una mente condicionada y sin clarificar. Y que asumimos múltiples personalidades a causa de dicho condicionamiento.  Por eso necesitamos adjudicarnos un nombre y una forma con los cuales seguir siendo criados de los deseos y temores, ocasionados por el miedo y la imaginación en la que sobrevive la mente. 

Pero aunque hemos detectado el embrollo ¿Qué hacemos con ello? Porque es muy habitual , decir ¡ahh, es así!!, pero seguir sin hacer nada para solventarlo, repitiendo que ya lo sabemos, y que estamos en ello, al igual que hacen muchas veces los políticos, para no afrontar con determinación  ese hecho. Posponenrlo, para luego….o para mañana. Pero ya sabemos que lo que dejamos para mañana, pocas veces se lleva a cabo.

 Krisnamurti decía :“Usted puede enfrentarse a un hecho sólo en el presente, pero si nunca le permite estar en el presente, porque siempre está huyendo de él, jamás podrá afrontarlo”.

Por eso, cuando nos hacemos conscientes de nuestro condicionamiento, de nuestra afición a recordar y a imaginar, y del conflicto que eso origina, deberíamos aprender a hacer frente al reto que se nos presenta en el instante, al ser conscientes de cómo nuestras respuestas provienen del miedo o del deseo, y que son las defensas del ego. Así que como ahora estamos alertas,  Paramos. Y esa parada de la imaginación, permite otro mirar,  inteligente y abierto, no condicionado , que acoge el movimiento de la mente sin crear imágenes, permitiendo que todo el entramado mental condicionado y compulsivo se acalle y se disuelva en el espacio no personal e incondicionado que lo acoge, que es Atención Plena,  Presencia consciente y Testigo de la Mente..


martes, 24 de enero de 2017

Más allá de la mente





Decir que la vida es un continuo aprendizaje,  ya es estupendo, pues significa  que hemos apostado por volvernos alertas, dúctiles y moldeable ante su constante fluir, y eso,  es un buen comienzo.  

Está claro que muchas veces sufrimos o hacemos sufrir. Y que, hasta por falta de investigación,  tendemos a achacar a los demás nuestros males. aunque esos estados de crispación o de visceralidad que en nosotros se desatan, simplemente sean la señal de que  no hemos  explorado y gestionado suficientemente nuestro mundo emocional. O también, quizá, por la excesiva fuerza con que defendemos “nuestras ideas”,  o por el desasosiego que nos producen las no aún comprendidas “carencias”.

Y con todo ello, seguimos diciendo que queremos vivir en Paz. Pero, deberíamos de darnos cuenta de que si somos tan poco pacíficos, será porque no ha sido suficiente lo que hemos hecho hasta ahora. Quizá porque nos hayamos limitado a buscar “fuera”,  o sea,  a través de lecturas, de compañías o hasta de lugares especiales para ello. Y que eso, sólo puede ayudar en las primeras etapas, como el niño que necesita de seguridad, confianza y autoestima para madurar y prepararse a afrontar los retos que se le avecinan, o aún de mayores, cuando inteligentemente, evitamos lugares ruidosos, llenos de humo o con cualquier tipo de excesos,  porque percibimos que generan descontrol o excitación,  y que al final, como suele suceder casi siempre,  sabemos que se terminará pagando con el primero que se nos presente,  sino es con el consabido atracón. .

Puede que la psicología ayude, con mayor o menor éxito, a entender esa lucha que se establece en la mente entre los avatares propios de la vida y las ideas preestablecidadas que se interponen,  y que generan esas envestidas  dentro y fuera del propio cuerpo, que al igual que tempestades en el mar, destruyen todo lo que encuentran a su paso.

 Pero eso, no deja de ser sólo un primer paso, porque si proseguimos con nuestro aprendizaje, tendremos que llegar a constatar que todo lo que se desarrolla en la espacio mental, (ideas, emociones, sentimientos, sean de una índole u otra) tiene sus límites, y que terminan por volverse  algo repetitivo y asfixiante, pues siempre son parte de lo mismo . Un debate de  opuestos. Una  continua puya en medio de la percepción dual de la mente, para ver quién se lleva el gato al agua. Hoy tú, mañana yo.... todo efímero, todo perecedero.

Por eso, y para salir del dominio de ese estado confuso y contradictorio, toca avanzar. Y si ya hemos aprendido que frecuentar terrazas llenas de humo nos produce faringitis, pues en esto igual. No  tiene sentido seguir dándole protagonismos a algo que durante mucho tiempo nos ha arruinado nuestra Salud interior, nuestra PAZ inherente. Y no me refiero , a la mente en general, pues ella cumple su misión para aspectos útiles y funcionales, sino a ese aspecto “marujil” de ella, que se quiere ocupar  y pre-ocupar de  asuntos del vivir que no le conciernen,  ejerciendo de “pepito grillo” y de  “consejera sentimental”  allí donde ya no es necesaria su presencia, dando lugar a  gustos, rechazos , elecciones y un largo ecétera, que son los responsables principales de  que nuestra PAZ, la que nos corresponde por esencia, se vaya perdiendo por aquí y por allí en múltiples bagatelas producto de esa actitud inmadura y de una mente sin conocer.

Así que primero hemos de Conocer la mente.. Explorar los motivos de nuestras acciones, para no vivir falseando y  auto-engañados. Ser atentos con ella,  no para que nos solucione la vida, sino para que no nos la arruine. Y porque esa atención hacia ella, nos descubre como testigos de ella, y por lo tanto, más allá de ella.  


jueves, 19 de enero de 2017

Aportamos o demandamos



Aportamos o demandamos?
Esa es una investigación que muy bien podemos hacer para saber en que grado de profundidad nos movemos. Porque las demandas siempre son cosa del ego, consecuencia de la dualidad en la que
 funciona la mente ,buscando siempre esa otra mitad que la complete y que la lleva a ser como una sardina que se muerde la cola sin encontrar nunca una salida a sus carencias.

Pero aportar es SER en todo momento lo que SOMOS. Porque el SER es el que aporta claridad a cada acto del vivir. Aporta Consciencia allí donde reina la confusión. Aporta silencio allí donde se genera el ruido y aporta compasión a todo ese sufrimiento de la mente, debido al mal uso que hacemos de ella.

Así que este propuesta es una invitación a descubrir desde donde estamos viviendo: Aportando o Demandando?

lunes, 2 de enero de 2017

Lo pequeño que es grande









La Verdad es que tendemos a crear un cierto halo de abstracción cuando nos referimos a vivir en unidad con la vida, o a vivir de manera universal.

Pero eso, lejos de ser un destino a alcanzar, ha de ser un presente activo que podemos actualizar de instante a instante de manera práctica y sencilla: No mentir, no engañar, no herir, no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros, no hacer daño a ningún ser vivo, etc, son hábitos que a poco que los vayamos ejercitando, abren huecos y vuelven nuestro vivir más amplio y universal.

De ahí la importancia de cuidar lo pequeño, que ya lo grande se cuidará de sí mismo.

martes, 27 de diciembre de 2016

El buen hacer



Lo cierto es que llevamos ya XXI siglos en nuestra cultura, escuchando y debatiendo sobre los Evangelios o la Biblia, y en otras culturas llevan aún muchos más declamando los Vedas u otras escrituras sagradas, y el ser humano parece seguir anclado en su barbarie, su egocentrismo y su ignorancia.

Eso debería hacernos ver con claridad que repetir las palabras sabias no nos hace sabios, y que ni siquiera su comprensión parece liberarnos, mientras que no vaya acompañada de una inmensa voluntad de actuar de acuerdo a ellas.

Y es que es en la acción en donde descubrimos nuestros engaños y los límites que nos impone la mente, al ver cómo se revuelve en cuanto se la invita a sentir, pensar y actuar íntegramente y en unidad con cada hecho de la vida, que es a lo que nuestra comprensión apunta.

El sabor de las cosas, por mucho que se describa, no tiene nada que ver con la vivencia de primera mano que descubrimos con su degustación. Y a esa vivencia, estamos invitados, en todos los órdenes de la vida, sabiendo que para saborearla plenamente, hemos de confrontar sus opuestos, puesto que el sabor de lo que Somos, ya lo somos y por lo tanto, no lo podríamos reconocer.