lunes, 19 de octubre de 2009

Aceptación


Cuando la vida transcurre sin sobresaltos, de forma cómoda o placentera, y lo que llega me gusta, le gusta a la mente, todo parece fluir de forma sencilla y natural, y pienso ¡que fácil! ¡Soy uno con la vida!, hasta que en el siguiente momento sucede algo que sacude ese orden y esa comodidad y de pronto me siento maltratada, ofendida o engañada, y eso genera en mí angustia y tensión porque pienso que esos movimientos irracionales de la vida siempre me cogen desprevenida, pero simplemente llegan como cualquier otro en su eterno cambio y equilibrio de los opuestos, sencillamente que a éste le ha salido un personaje que dice que no le gusta.

Este conflicto y distorsión mental que se produce cuando se interpone un ego que no acepta "lo que es", me va a dar pistas para descubrir una parte de la vida que aún no tengo integrada, y que por lo tanto, me impedía vivir como totalidad.



Responsabilizárme de ese fuego emocional es tarea prioritaria si quiero respetar el cuerpo, pero todo intento de mejorar a la persona en su misma dimensión me hace derrochar una energía que necesito para orientarme en la dirección correcta, en la dirección de mi Esencia o Presencia de Ser.

Y puesto que la persona sólo es un reflejo de lo real en la mente, de lo que me ocupo es de limpiar el espejo para que la imagen sea lo más nítida posible, limpiarlo de las falsas ideas e identifícaciones que se acumulan en él oscureciéndolo y distorsionándolo, y de esa manera las acciones ya surgen desde el lugar adecuado y con la claridad y caridad necesarias a cada situación.

Ya no es entonces la persona la que actúa, sino que es el universo el que actúa a través de ella.

En esa Conciencia Testigo, o ese estado de Presencia, soy simple observador de cualquier experiencia que se presente, tanto sea placentera como dolorosa, al igual que de su ausencia, y habíendo desplazado el eje, de lo que sucede, al que le sucede, he creado la distancia necesaria para superar la falsa identificación.

Entonces La Aceptación surge como resultado de una madurez que me permite ver la vida como una e indivisible, aunque se exprese de múltiples maneras, y de un orden o poder superior que la mueve.
En esa entrega, en ese abandono a "lo que es", en dejar llegar lo que llega, y en dejar marchar lo que se tenga que marchar, ya no queda espacio para la aparición de "un ego", que sólo traía división y resistencia, y que impedía la apertura a esa Conciencia que en todo momento SOY.

viernes, 9 de octubre de 2009

El buscador y la verdad




Me gustaría expresar mi agradecimiento a las personas que se han acercado y demostrado su interés por algunas reflexiones aparecidas en este humilde blog y que las han enriquecido con sus comentarios.
 

Algo que ha comenzado de forma fortuita y como ejercicio de revisión y clarificación íntima, por esas cosas casi milagrosas del ciber-espacio, me permite saberme conectada con un entorno que busca la luz por el camino del discernimiento y la comprensión. 

En toda esta andadura, desde que aparece la necesidad de "la búsqueda" y el mundo deja de tener el brillo que hasta entonces poseía, se pasa por etapas llenas de altibajos y distintos talantes, que algunas veces hacen que nos sintamos diferentes y raros, pues esa llama que se nos ha encendido ha revulsionádo y puesto nuestra vida "patas para arriba".

Este acercamiento a una verdad que se intuye más allá de los objetos, primeramente ha hecho que re-direccione la mente, para que en lugar de seguir persiguiendo la felicidad a través de los sentidos y en un mundo situado afuera, se vuelva hacia adentro para descubrir, clarificar y responsabilizarse de todo ese otro mundo interno que había pasado inadvertido. El de los pensamientos, sentimientos y emociones, del tiempo y el espacio, de los gustos y rechazos. Ese mundo creado y coloreado por ella misma, que actúa como una gran barrera al fluir de la vida y que constituye el mundo de los opuestos. 

El interés en traer orden a la mente a través de su observación permite situarse en la perspectiva de testigo de ella, y así abrirse a un "espacio" que siempre había estado ahí. Una dimensión más amplia de conciencia desde la cual, la aparición o no del movimiento mental ya se va a ver por un igual. 

Esto trae una bocanada de libertad, pues ya dejan de ser las cosas o los sucesos los que nos dan realidad. Y , soy yo, como conciencia pura, quien se la imparte a ellos. 

Dice Nisargadatta que la mente es la gran destructora de la verdad y debe de ser tratada como un ladrón, no queremos nada de él, pero vigilamos que no nos robe....

Así pues, clarificado el camino y purificada la mente, lo único que se puede hacer para vivir la verdad, es vigilar todo aquello que no lo es, "para que no me robe".... 

Y esa búsqueda que se entendía como un proceso de adquisición o de llegar a encontrar algo, deja de existir,  al ser descubierto el engaño de que la parte quería abarcar el todo. De que el yo personal y limitado creado por la mente quería abarcar lo ilimitado. 

Cuando se comprende que la persona nunca se puede liberar, porque precisamente ella es el enredo, uno se libera de la persona. 
Y pasito a pasito, en esa alerta, en ese afectuoso desapego que supone la presenciación, viendo lo transitorio como transitorio, lo falso como falso, y sintiendo como el buscador y lo buscado se hacen uno en la búsqueda, vivir la verdad se convierte en Ser la Verdad.



miércoles, 30 de septiembre de 2009

La huerta y yo




La huerta y yo somos viejas amigas, hemos compartido mucho tiempo juntas y de ella he aprendido muchas cosas. He aprendido a ver la unidad en la diversidad y la importancia de que cada especie tenga su sitio y sus peculiaridades, aunque la nutra la misma tierra.

Los seres humanos somos muy reacios a esa unidad. Nos relacionamos desde las ideas y pasamos el día juzgando y rechazando a todo aquello que no esté de acuerdo con ellas. Convertimos nuestras vidas en campos de batalla.

A la huerta me acerco sin exigencias porque he descubierto que mis manos son sólo uno de los muchos factores necesarios para que las semillas fructifíquen y den frutos.

Y cuando no hay expectativas, no es necesaria la imaginación, y ya no se ponen en marcha las ideas que nos hacen vivir sólo desde la cabeza. Y cuando el centro deja de ser la cabeza, podemos sentir que nuestro cuerpo se expande hasta abrazar el universo entero.

El deseo ¿Quién desea?




Cuando el deseo llama a la puerta y la mente crea mundos para poder darle curso, surgen la división y el conflicto.
 

Pero ¿No es el deseo parte de la energía de la vida? 

Por lo tanto el problema no es tanto el deseo, sino lo limitado y estrecho de sus miras.

Si el deseo tiene en cuenta el crecimiento del universo entero, es que fluye en la dirección correcta y por los canales adecuados, por lo que estará trabajando alineado con la vida y se ha convertido en una cuestión de amor que busca expresarse. 

Son los deseos que sólo miran el beneficio de un pequeño "yo", en los que habrá que ir profundizando hasta descubrir la carencia a la que apuntan. Porque cuando  investigamos esa carencia y encontramos la falsedad del personaje en que se sustenta, podemos retroceder hasta descubrir su fuente. 

Así que siempre será la pregunta de ¿quién desea? la que nos dirige en la dirección correcta.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Aprendiendo a vivir, aprendiendo a morir



He visto que para vivir es preciso morir. 
Morir a los juicios.
Morir a los hábitos que nos hacen repetir y repetir una y otra vez.
Morir, al fin, a la idea de un "yo" y "mío". Porque sólo a través de una mente purificada y clarificada aparece la vida, que ya no es "mi vida", y que como expresión de la totalidad, no divide ni separa, sino que ama e incluye.