martes, 25 de enero de 2011

Una vida sabia



Cuando el Amor de la Sabiduría nos invita a ir clarificando e integrando todos los aspectos del vivir, para dar plena atención a un presente de hechos, no de imaginación ni de memoria, la relación con la vida se vuelve fresca, espontánea y llena de inocencia.

El conocimiento y la comprensión nos indican la puerta para salir del error y de los hábitos, y nos señalan hacia todo aquello que nos queda por soltar. Pero dar la bienvenida a lo Real es como aprender a nadar, hay que despojarse del traje, lanzarse al agua, zambullirse sin ninguna certidumbre y obtener de primera mano la vivencia de la libertad.

Las "prácticas espirituales", en las que algunas veces nos apoyamos, nos pueden ayudar a un contacto más íntimo con nuestro yo interno.... y por eso meditamos, nos relajamos, hacemos yoga...alguna que otra austeridad.....y eso está bien en la medida que purifica y prepara al organismo para su encuentro con lo Supremo. Pero a veces ocurre, que después de algún tiempo, si somos honestos, nos encontramos constatando lo poco que se ha trasformado nuestra vida y lo poco que se ha purificado nuestra mente.

¿Y que es lo que puede estar pasando?
Pues sencillamente, que aún seguimos contaminados con la idea: "yo soy el cuerpo", e involucrados en sus propios intereses. Aunque el cuerpo se haya vuelto "un poco más espiritual".
Y también puede ser, que no estamos poniendo el empeño suficiente, para que nuestras acciones en la vida diaria, sigan el camino de nuestra comprensión y expresen el entendimiento, de que "yo no soy el cuerpo".
Por eso seguimos ofuscados en el mundo de opuestos, sin permitir que lo Real integre a la persona que creemos ser, en el Ser impersonal que en realidad somos, y restablecer así la unidad primordial entre el buscador y su búsqueda.

Por eso, no importa mucho lo que hagamos, mientras sigamos olvidándonos de lo importante. Mientras no nos desprendamos de la idea de ser una persona. Mientras no soltemos el hábito de vivir, pensar, sentir y responder desde la posición de un "yo pequeño", independiente y con voluntad propia. Y permitamos que sea nuestro SER impersonal el que se haga protagonista principal de una vida en donde lo personal, aparece sólo cuando se le necesita y como una simple proyección.

Y así la vida fluye ya, sin barreras de separación entre ambos, y sin diferencias entre lo exterior y lo interior.

El problema a vivir una vida así de sabia, siempre lo plantea el miedo. Miedo a soltar el terreno conocido de la mente.
¿pero, que sucede realmente cuando aflojamos esos límites de la forma?
Cuando dejamos atrás el foco de atención limitado a un sólo cuerpo, y nos abrimos a una conciencia mucho más amplia, nos encontramos con un cuerpo mucho más grande de lo que creíamos. Que resulta que nuestro cuerpo es universal. Que todas esas cosas que atribuíamos a un mí.......qué si estas son mis ideas....o estos mis sentimientos.....o mis deseos.....mis éxitos o mis fracasos.., en fin, que todo eso que nos hemos preocupado en cuidar y defender durante tanto tiempo, como algo propio e individual, resulta que no es tan propio e individual como pensábamos. Ahora entendemos que todo eso forma también parte del funcionamiento de mi vecino, de mis amigos, de mi familia, ..en fin, de la humanidad entera.

O sea que el funcionamiento del universo se vale de las ideas, de los sentimientos....hace que la vida crezca y se desarrolle a través de los deseos....y ella misma genera la energía necesaria para satisfacerlos. Ese es el universo que todos experimentamos y en el que no hay nada separado de la totalidad. Así que nosotros somos ese universo...esa fuerza y dinamismo de la vida sucediéndose en un fluir constante de imágenes y de experiencias.

¿Y entre imagen e imagen, entre experiencia y experiencia? ¿Qué hay en esos espacios en blanco en donde la consciencia no experimenta? ¿Cuál es el hilo conductor?

Porque en nuestro estado de vigilia percibimos nuestro espacio interior invadido por multitud de pensamientos y de sentimientos. Pero también percibimos momentos de quietud, en donde el espacio permanece vacío..
¿y qué sucede entonces? ¿Hay lapsos en la consciencia?. Es evidente que no. El hilo conductor que es nuestra Conciencia en Sí, sigue presente, como Testigo silencioso, al igual que en el sueño profundo. Un espacio único en donde coexisten la experiencia y la ausencia de experiencia, pero sin ser afectado por ninguna de las dos.

¿ Podremos describir ese vacío?
Lo que sí podemos es ir constatando como se trasforma nuestro vivir con la estabilidad y la quietud de la mente que él nos trae.
Veremos como las emociones negativas se van disolviendo, al ir integrando esa mitad de la vida que no nos gustaba y las pasiones se van apaciguando, al no demandar de un exterior una felicidad o una paz que ya reconocemos inherentes a nosotros mismos.
¿Y que nos queda? Nos queda la sencillez de SER, la dimensión en la que no existe tiempo ni espacio, porque todo tiene lugar AHORA, y la unidad y el Amor con todo lo creado.
Y eso trae orden y equilibrio a la Vida. Trae la calidez y la pureza de la inocencia, y la humildad del no saber.

Cita Nisargadatta : Sólo existe un Ser, la Realidad Suprema, en la cual lo impersonal y lo personal son uno. 


sábado, 4 de diciembre de 2010

¿Y yo que siento?



Siempre que nos acercamos a investigar la calidad de nuestras relaciones, y lo afrontamos desde una madurez en la que ya no nos vale el viejo truco de echar las culpas a los demás, nos puede servir de ayuda plantearnos estas dos sencillas preguntas:
 

¿Y yo que siento?
Esta pregunta nos debe de llevar directamente hacia un ir descubriendo todo nuestro mundo interior, tanto a nivel físico como psicológico, con mis gustos y mis rechazos, e ir sacándolo al exterior para clarificarlo o reconducirlo, Porque es precisamente ese sentir desde el que me vivo: "me siento triste", "me siento angustiada", "me siento sola", o al contrario "me siento estupenda", "me siento perfecta"...el que está condicionando cualquier respuesta a la vida. Por eso es tan importante reconocer ese sentir e ir descubriendo cauces sanos de expresión para ir reconduciéndolo. 

¿Y como respiro? 
Cuando limitamos la idea que tenemos de nosotros a lo que somos como cuerpo o forma, nos sentimos incompletos y ese miedo que acompaña a esa percepción limitada condiciona todas nuestras respuestas. Y cuanto menos espacio nos damos, menos aire respiramos. Y cuanto más limitados nos vivimos dentro del contenido de nuestras vidas, más rápido reaccionamos a las limitaciones de los otros. 

¿Pero no hemos descubierto ya que hay algo más que el contenido? ¿Tenemos interés en vivir desde ese otro espacio que hace posible que el contenido exista? Cuando respiramos, permitimos que ese espacio aparezca y damos una tregua a la imaginación, para ir ampliando el campo de nuestra conciencia. Y desde eso que siento, reconduzco las sensaciones, viendo como se moviliza el corazón (al interesarse por ello), y cómo la mente, movida por la inteligencia, encuentra ya la idea adecuada para poner en marcha la acción pertinente. Y para llevarla a cabo ¿Tengo en cuanta a todo lo que está a mi alrededor? ¿Soy realista al adecuar lo que construyo con lo que siento?

Así que partiendo de esta investigación sobre las relaciones, hemos descubierto como la relación más importante y de la que parten todas las demás es la que mantengo conmigo mismo, el como me siento, desde donde me vivo, la que marca cualquier relación con los demás ... 

Preguntémonos a menudo: ¿Qué nos falta? ¿Qué esperamos de los demás? ¿Me vivo desde una condición de mujer o hombre, buscando otra mitad que me complete? Porque si ya hemos visto que son nuestras propias limitaciones y carencias las que nos hacen creer que son otros quienes tienen que llenarlas ¿podremos reconocer, por lo tanto, que eso que demandamos ya esta dentro de nosotros, pero que hasta ahora no nos habíamos ocupado en actualizarlo? No es cuestión de encontrar respuestas, pero sí de ver que es lo que se mueve, con todo esto, en nuestro interior.



lunes, 22 de noviembre de 2010

Alegria de Ser









Andamos siempre tan ocupados intentando resolver asunto tras asunto, inmersos en esa vida que se desarrolla sólo en el nivel de la mente, hipnotozados entre tantos mecanismos de defensa puestos en marcha por la memoria o por la imaginación, que continuamente dejamos que se nos escapen la Paz y la Bienaventuranza que permanecen inalterables detrás de tanto ruido y que forman parte esencial de nuestro SER.




Mientras la mente es dueña de nuestras vidas, la herencia, la educación que se recibe, o las propias dificultades que se deben de afrontar, condicionan nuestro cerebro y construyen unos surcos que dan lugar a muchas de nuestras tendencias latentes. Esas que nos impulsan a repetir los mismos errores y que generan un espacio oscuro y cerrado, en donde no puede entrar ni el aire ni la inocencia de lo nuevo.




Estas respuestas automáticas, que son fruto de la inconsciencia y del protagonismo que aún conservan las ideas o las imágenes desde las que nos relacionamos con la vida, son respuestas dictadas por el miedo. El miedo que nos da soltar o prescindir de la seguridad de los viejos esquemas de lo conocido.





Abrirnos a lo nuevo


Cuando afianzamos una atención que nos permite ocuparnos en cada momento, de lo relativo a cada momento, centrados en "como" realizamos la tarea, más que en lo "que queremos" o en los resultados que pretendemos conseguir, recogemos como fruto la madurez de la entrega y de la aceptación de lo que Es. Y la relajación que eso conlleva, disuelve las proyecciones que solía poner en marcha la imaginación.





Realmente , algo tan sencilo, como es procurar la unidad en la acción de nuestros vehículos, sin una mente que tire por libre, así como la madura alineación con el fluir de la vida, trae frescores nuevos, brisas llenas de equilibrio y alegría, y borra literalmente las viejas tendencias que nos esclavizaban a seguir creando mundos de dolor y placer.





Porque con la apertura al momento presente, se hace con las riendas nuestro SER interno, envolviendo todo con su luz y calor y dejándo atrás el énfasis de lo relativo y secundario. Y la profundidad de nuestra Conciencia, nos reviste en su potencial de Paz Y Alegría. No una alegría referente a nada concreto, ni una alegría opuesta a la tristeza, sino la alegría de sentirnos completos y de Ser y Conocernos en la fuente y origen de todo.



Una fuente, que como dice el místico, mana y corre aunque es de noche, a través de una Vida que se manifiesta de forma universal, pero que subyace en cada hecho concreto. A la que la mente no puede acceder porque no la puede abarcar, y por eso la divide en tiempo y en espacio.



Pero detrás de este tiempo psicológico, permanece el SER, y todo lo que está vinculado a la opacidad de lo relativo, lo concerniente a la persona o a los acontecimientos cotidianos de la vida, van perdiendo su fuerza , mientras la aceptación en cada momento de lo que se presenta, disuelve las últimas resistencias que impedian que la Alegría de SER, simplemente SER; se manifestase.

sábado, 23 de octubre de 2010

Las palabras




Cuando las palabras están dichas, hay silencio. El silencio antes de que las palabras fueran dichas ¿es distinto del silencio que viene después? El silencio es uno y sin él las palabras no podrían haber sido oídas
(Nisargadatta) 

 Es interesante observar en donde nace el impulso que hay detrás de cada palabra y buscar la fuente de la energía que las genera, para así aprender a utilizarlas de la forma adecuada, cuando realmente son necesarias y con el respeto que merecen, pues es grande el poder que hay detrás de ellas.

¿Y antes de la palabra, que soy yo? Y lo que soy ¿puede ser perturbado, alterado o tocado por ella?

No cabe duda de que la palabra es una maravillosa herramienta de comunicación, y que a través de ella se han trasmitido esas verdades que nos han ayudado a comprender y a despertar a nuestra realidad esencial. Así cada palabra debe de ser tratada como una semilla, que fructificará si dispone de la tierra adecuada.

Esa lucidez que nos ha llegado a través de ellas, al principio comienza sólo como claridad en las ideas, en los conceptos, en los sentimientos, pero poco a poco va haciendo que encontremos el empuje necesario para hacer que toda nuestra vida se trasforme y se convierta en un fiel reflejo de la comprensión.

Y el camino espiritual empezamos a entenderlo como un proceso natural de maduración hacia el despertar y a la vivencia de lo que realmente somos. ¿Y que somos realmente? Para descubrirlo Nisargadatta nos invita a que nos situemos siempre antes del nacimiento :
¿Qué era yo antes de nacer? ¿Qué es lo que aparece con el nacimiento? Lo que aparece ¿no es el estado de Presencia? Ese que nos permite atestiguar el contenido de la mente. Conciencia, sólo Conciencia. Parece que a partir de reconocer esto, la madurez nos va a exigir posicionarnos para que dejemos de vivirnos ya como un cuerpo y una mente que tienen consciencia, y empezar a hacerlo como Consciencia que dispone de cuerpo y mente.

Y desde esa atestiguación, aunque sigamos viendo aparecer las viejas tendencias reclamando que nos identifiquemos con las cosas, que nos apeguemos a los objetos, que sigamos creando personajes para que nos defiendan en cada suceso de la vida.... .. dejamos que todo eso traspase nuestro espacio interior...., pensamientos...., sentimientos...., emociones, situaciones buenas o menos buenas que pretenden quedarse a vivir ahí,.... pero a las que ya no les permitimos que se estanquen impidiendo el frescor y el fluir de la vida.

Y entonces veremos surgir la acción inteligente.....esa que es la necesaria en cada momento, para cada momento. Realizada con interés, pero con afectuoso desapego... porque lo más importante ya está teniendo lugar, que es ser trasparentes a lo Real.


martes, 14 de septiembre de 2010

Algo sobre la violencia y el temor




La imaginación impura causa tanto daño como la acción impura (Vivekananda)




Es un tema siempre candente y motivo de muchos debates la violencia que existe hoy en día en la sociedad como conjunto, pero pocas veces nos paramos a encontrar de que manera esas raíces están también arraigadas dentro de cada uno de nosotros. Será nuestra responsabilidad descubrir esa parte, con la que por inconsciencia o inadvertencia, estamos añadiendo más distorsión al universo.


No nos estamos refiriendo sólo a la violencia que lleva implícita una agresion física o una acción motivada por la ira. Hay formas de violencia más sutíles, que pasan desapercibidas y que están asentadas de forma casi habitual en la sociedad. Son todos esos estados interiores que se expresan con menosprecio hacia los demás y dan lugar lugar a un mundo lleno de murmuraciones, exclusiones, desaires, manipulación ....., etc, síntomas inequívocos de una mente fuertemente apegada a sus ideas y focalizada en acoger sólo aquello que le resulta beneficioso o agradabe.


Esa resistencia que nos impide entender la vida como conjunto, como diversidad en la unidad, pone en marcha tensión o crispación ante todo eso que no estamos dispuestos a aceptar.
Como situaciones que nos desencanten "haberlas ailas", en donde la insensibilidad o la inconciencia ajena nos hace sentir vulnerables, como seres humanos o como sociedad, podemos predecir que esa energía ciega, que aún no sabemos canalizar, nos puede jugar una mala pasada en el momento más inesperado, saliendo de forma brusca o bajo estrategias sibilinas.



Si nuestro interes ya está dirigido a descubrir la fuente de la armonía en nuestro interior, hacer de ella el eje de nuestra vida y que su reflejo enriquezca todas las relaciones, habrá que estar muy alertas para detectar cuando nuestras respuestas salen llenas de negatividad, de visceralidad, de ira, de palabras duras y hasta de silencios molestos e innecesarios , en fin...de esas reacciones que nos hablan de una mente intolerante y fraccionada.


La falta de comprensión nos impide vivir realmente, vivimos sólo mentálmente, limitamos nuestra atención en mirar hacia esa parcela en donde se producen el pensamiento y la emoción, porque allí los sentidos son estímulados por los objetos, y vamos obteniendo nuestras dosis de placer o dolor. Acumulando experiencia tras experiencia , construimos una identidad basada en esos recuerdos y expectatívas. Creamos un pasado y por lo tanto un futuro. Y eso nos obliga a vivir atemorizados y a la defensiva. ¡ Mira que si ahora nos quitan lo que hemos conseguido con tanto esfuerzo!.



Esa vida basada en ideas, sean del tipo que sean; éticas, políticas, mundanas, religiosas o espirituales, es la que crea las separaciones y levanta muros, a veces tan intolerantes e infranqueables, que llevan a los hombres a matar y a morir por ellas.La dualidad lleva consigo ese estado de temor constante
¿Pero.... Que se teme perder?
¿que nos hace incompletos?

Nos sigue dando vértigo soltar lo conocido.
¿Que soy yo o en que vacío me quedo si me quitan mis ideas, mis creencias, mis posesiones, mi patria, mis seguridades materiales o afectivas?
¿Como será la vida sin el escudo protector de las ideas, "las mías" y de la memoria de "de lo mio"?



El miedo nos detiene, nos da miedo receder, ir atrás, dar toda nuestra atención a eso que nos reclama y que nos invita a soltar, a dejar ir, a ser esa dimensión que siempre hemos sido como simple y vacía vivencia de SER, de EXISTIR, de AMAR. Conciencia impersonal, amorosa, que incluye todo, pero en donde la referencia a un yo individual y a lo mío ya no tiene ningún sentido.

Y esa bendición en donde somos ya perfectos y completos, la olvidadamos para limitarnos a vivir como individuos, desde esa falsa visión que origina el sufrimiento, la agresividad y la violencia, y que nos incita a buscar inútilmente y en medio de los objetos algo que nos vuelva a completar. Misión imposible.


¿Podremos vivir simplemente, sencillamente, sin construir imágenes y en relación directa con los hechos?Si nos ponemos en marcha, vemos como la vida va mucho más allá de la ideas. Que aunque dejemos atrás el discurso del pensamiento, la vida continúa actualizándose momento a momento, sin dar tiempo a los análisis y moviéndose del ahora al ahora, de forma espontánea e intemporal.
Permaneciendo en esa vida que sólo sucede AHORA, abiertos a esa comprensión, fluyendo con ella, le estamos impidiendo la aparición a ese "personaje" creado por la memoria y que es el origen de la violencia y agresión.
Y viviéndo espontáneamente descubrimos que no había una vida que vivir, que nosotros somos la vida....



El problema de la humanidad está en el mal uso de la mente. Todos los tesoros de la naturaleza y del espíritu están abiertos al hombre que usa su mente adecuadamente.El miedo y la codicia causan el mal uso de la mente. El uso adecuado de la mente está al servicio del amor, de la vida, de la verdad, de la belleza.(Nisargadatta)