miércoles, 15 de agosto de 2012

Vivir y convivir






Se pueden observar diferencias entre los hombres, pero no separaciones; contrastes, pero no oposición. Jean Klein

La vida invita a convivir, tanto con nuestro interior como con el resto de personas y acontecimientos. Y para que esa convivencia sea madura, hemos de estar abiertos,  receptivos, y dispuestos a traspasar el escudo defensivo con el que nos quiere vestir el ego.

Durante mucho tiempo nos dedicamos a cultivar una mente temerosa, preocupada sólo en  lo que le pasa al cuerpo y en crear comodidades para él. Y mientras tanto se nos ha ido olvidado la pura dicha del vivir, que es nuestra vivencia de SER.

Y queremos encontrar la paz y la armonía, mientras seguimos albergando en nuestro interior resentimientos, ira y desunión. Y así las cosas no funcionan. Porque seguimos sin  responsabilizarnos de las limitaciones y contradicciones de nuestra naturaleza humana, y  repetimos historias desde de una mente que se relaciona siempre desde la memoria y que sólo conoce las mismas respuestas.

De ahí la necesidad de dar un giro radical, para que nuestro vivir se convierta en algo fresco y en continuo descubrimiento.

Porque la vida no es repetición. La vida es como un río que trae siempre agua fresca. Y lo que ocurre en cada AHORA, tiene una cualidad única que invita a ser vivida de manera inocente, nueva y espontánea. Por eso no vale lo aprendido.

¡pero nos cuesta tanto dejar a la mente tranquila!.
¡Nos hemos identificado tanto con ella!

Así que nuestro reto es encontrar la forma de estar abiertos a la vida, con lo que eso representa. Ver si estamos maduros para relacionarnos pacíficamente entre seres humanos cuyos pensamientos, sentimientos y reacciones fluctúan constantemente en busca de cumplir con sus propias inquietudes.

Por eso hemos de cultivar nuestra Vivencia de Ser y asentarnos en nuestro Centro, para permanecer vacíos hasta de la última gota de agresividad y defensas. 
Porque es el nivel de la mente, el que nos hace reaccionar. Reaccionar ante nuestro propio mundo emocional interior y ante las personas o sucesos que acontecen en nuestra vida, ya que la naturaleza de la mente es dual y en ella se dan la alternancia de los opuestos: triunfo, frustración, alegría, dolor, pena o goce.

Es el “yo” existencial, la idea de ser una entidad individual, lo que crea los problemas. Por eso cuando en nuestro acercamiento a la Verdad, nos situamos adecuadamente, sin las defensas de lo “mio”, nuestra Conciencia impersonal, esa que siempre somos, más allá del “yo” o “lo mío”, hace que fluyan la palabras justas, la respuestas adecuadas, y las acciones correctas.


domingo, 8 de julio de 2012

El Contento


El contento es una bendición,  que cuando nos visita trasforma toda nuestra personalidad, y la deja revestida de luz y belleza.

Al ego eso le resulta desconocido, porque el ego sólo conoce la satisfacción. La sensación que produce  el poseer las cosas o las personas que le gustan, y que calman, aunque sea por un momento, sus deseos y sus miedos.

Pero el contento supone la aniquilación del ego, el suspenso del yo personal y un lúcido estado de no deseo. Que no es necesariamente aceptación, porque la aceptación puede esconder algún rastro volitivo del yo personal ....Nos puede engañar con su ”mira que bien lo estoy haciendo que soy capaz de aceptar esta situación" ........

Pero el contento es inocencia, un estado natural de no pensamiento, de confianza y de unidad  con la totalidad de la vida . Por eso la acción a la que da lugar es espontánea, y suele ir revestida de  bondad, verdad y sensibilidad. Y aunque los hechos que se presenten puedan ser buenos, regulares o catastróficos , se disuelve la necesidad de reaccionar a ellos, puesto que son percibidos desde una dimensión en la que florece la comprensión de que todo es como es, porque el universo es como es, y existe una confíanza absoluta en la inteligencia que lo gobierna.

A la mente suele despistarle ese contento sin un objeto al que atribuírselo, y enseguida puede aparecer poniendo objeciones: “Mira que eres tont@.. ...con la que está cayendo...., revírate..., responde....” , como si nos hubíéramos convertido en bobos o zómbis.  Pero lo cierto es que diga lo que diga la mente, diga lo que diga el ego manipulador.....no hay una vida mas digna de ser vivida que esa que nos acerca a la confianza y al contento...

sábado, 23 de junio de 2012

Hablemos de Amor...





Tenemos mil teorías sobre el amor.


Y decimos que amamos a ciertas personas sólo cuando nos sentimos correspondidos con sus sentimientos y con su compañía, porque si se alejan de nosotros y nos quedamos emocionalmente confusos o perdidos, empezamos a dar muestras de indiferencia  o antipatía.

Depender de otro para sentirnos bien, es abrir las compuertas del dolor, pues la dependencia emocional o sentimental siempre genera  ansiedad, temor y celos. Y el sentimentalismo y la emoción, al igual que el placer o el deseo, nada tienen que ver con el amor, porque son producto de las expectativas y de la memoria. Y donde se está a expensas de la  imaginación y de la memoria no puede haber amor, porque el AMOR siempre es algo fresco que tiene que ver con el AHORA.

Lloramos cuando nos sentimos abandonados, rechazados, excluidos, cuando no nos sentimos queridos. Pero esos pesares son fruto de nuestro pensamiento, de ese seguir dando vueltas a la cabeza, dentro del tiempo psicológico y de la estructura del “mi”, … fomentando una identidad  a través de : “mis lágrimas” y  “mi dolor”. 

Así que esos llantos provienen de que nos hemos dividido entre "yo y el otro" y hemos puesto nuestra capacidad de amar en manos de los "otros" ya sean objetos o personas

Por eso tenemos que ver con claridad que la dependencia…, los celos… la compasión, no son amor..... El tener quien me quiera o a quien querer no es necesariamente amor. Tenemos que ir quitando capas a esa cebolla y eliminando todo eso, en completo silencio y soledad y entonces sí que empezaremos a intuir lo que es AMOR.



martes, 8 de mayo de 2012

Vivamos como lo que Somos




 
Hay un anuncio en  la TV Gallega en donde se muestran los hermosos paisajes de esta tierra y las costumbres peculiares de sus gentes, animando a sentirse orgullosos de ello, al son de un “gaiteiro”,  buen mozo él y de buen ver,  que anima con un: " Somos "galegos"...  así que vivamos como "galegos".
Lo que el traductor  automático de marcadas querencias "advaitinas",  que llevo incorporado en mi mochila, me traduce por un : " Somos lo que somos, así que vivamos como lo que somos".

¿Y que somos?  "purita” vivencia de Ser... y de Amar" y como diría un buen amigo....algo que invita a ser mostrado en toda su pureza a través de la acción.

Al igual que para los gallegos su ancestral marginación fué un muro que tuvieron que traspasar, para llegar a demostrar sin rubor de lo que son capaces, como lo hacen ahora, a muchos de nosotros, los condicionamientos sobre los que hemos construido nuestra falsa identidad, a golpe de estados mentales repletos de temores y deseos,  han ocultado la natural grandeza y armonía del SER.

A veces el mundo espiritual ha sido una escapatoria fácil para no encarar los fantasmas de la mente, y no reconocerlos dentro de cada uno de nosotros. Y ha sido una solución muy socorrida, que permitía que cuando las cosas de la tierra se ponían feas o no respondían a nuestros intereses, siempre estaba el cielo disponible, con santos o no, en donde esconder nuestros desasosiegos bajo capas de nuevos estímulos y maravillosos paraísos, con la única condición de poner cara de buenos y dejar volar la imaginación.
Pero generalmente eso no es la solución, ya que cuando uno pretende dar un paso sin dejar limpio el anterior, la suciedad acumulada tarde o temprano reaparece.
 Decía Nisargadatta: "Recoja su basura es una ley universal y parece ser una ley muy justa".

La percepción de la mente siempre nos presenta un mundo divido en dos, en una dimensión en donde lo que funciona son los pares de opuestos: mío y tuyo, me gusta y no me gusta, deseo y temor.... Y eso crea fantasmas que se enfrentan entre ellos por la parte más suculenta, sin entender que todos forma parte del mismo espectro. 

Afortunadamente cuando descubrimos que el espacio mental es transitorio y limitado, y retrocedemos hasta reconocernos en una conciencia impersonal que lo constata,  aparece un cálido interés a objetivar los hábitos grabados como surcos en el cerebro, y que nos llevan a vivir repetitivamente, acogiendo el mismo tipo de pensamientos, generando las mismas emociones, y rechazando una parte de la vida por el simple hecho de que no nos gusta, puesto que ahí encontramos la clave de los "nudos" que quedan por deshacer.  Ahí está el fiel espejo que devuelve la imagen de lo que aún se considera “yo” , y que no quiere desaparecer porque se ha quedado apegado a las experiencias y no sabe como soltar la memoria y el contenido de lo que considera “su” parcela de la vida. La atención despierta y lúcida irá haciendo aflorar esas resistencias que se defienden, por no querer integrar La Vida, en mayúscula, que refleja nuestra Realidad.

Así que el reto está en traspasar el umbral de lo personal y su adición a vivir de juicios y conceptos y reconciliarnos con el fluir de la vida en donde la mente ya funciona al servicio, no de lo mío, sino de lo universal. Y entonces cualquier acción nos hará plantearnos desde donde pretendemos comenzarla  ¿desde las ideas? ¿o  empieza a hacer su aparición un corazón integrador aportándole calor y un nuevo sentido?

No nos sirven de mucho los anhelos de transparencia, si no hacemos que esa transparencia sea nuestra carta de presentación. Por eso aquello que pretenda mantenerse al margen y seguir funcionando de manera inconsciente, al amparo de los viejos hábitos, impulsos y manipulaciones, no puede tener cabida dentro de la quietud de una mente que ya se sabe al servicio del Ser, y empieza a clamar por un poco de claridad y orden para ella misma. Los momentos cada vez más espaciosos en que permitimos a la mente relajarse, en medio o no de cualquier actividad que desarrollemos, trasmitirán una mayor claridad y calidad a cada una de nuestras acciones.

 "Somos lo que Somos", pura Conciencia de Ser y de Amar,  así que seamos  en todo momento, con los ojos abiertos o cerrados, expresión de su plenitud y belleza. Y entonces lo cotidiano ya no estará a expensas de la ignorancia del ego, sino que se iluminará por la claridad que trasmiten los actos conscientes, en donde el vaciamiento emocional deja traslucir la armonía del SER y tiñe la vida con otros matices,  más cálidos, más armoniosos, más pacíficos, más comprensivos..., porque tímidamente empieza a hacer su aparición el Amor.

sábado, 21 de abril de 2012

Los velos de la mente



Decía Emerson que El hombre es Dios jugando a hacer el bobo , y las escrituras sagradas nos recuerdan que la naturaleza del hombre es divina, pero debido a los velos que tiende la ilusión, se imagina separado de su origen y sufre las consecuencias de esa limitada visión. 

La filosofía Vedanta considera que el mundo es expresión de la Conciencia del Absoluto, siendo lo Absoluto pleno, sin forma, inactivo, y testigo de la mente, pero su expresión, energía en forma de materia y mente, finita, activa y siempre cambiante.  


Esta clara visión del origen de la naturaleza humana nos hace cuestionar la falsa percepción que induce a considerarnos entes individuales y con voluntad propia, entendiendo que es la propia naturaleza de la mente la que crea dichas veladuras, al ser un instrumento limitado por el tiempo y el espacio, y condicionado, por lo tanto a que a través de él sólo se pueda experimentar lo finito, pero nunca reconocer la realidad absoluta que le da existencia. 


Por eso cuando reducimos nuestra vida a identificarnos con lo que experimentamos en esa parte periférica y cambiante de nuestra Conciencia, que es mental, gozando o sufriendo, permanece velada la esencia de nuestro Ser y olvidamos o ignoramos que detrás de todo ello permanece inalterable la plenitud y belleza de nuestra realidad. 


  
Pero cuanto el cuerpo y la mente cumplen sus funciones en el mundo de manera consciente , dejando que se trasparente nuestra esencia, sin permitir que la mente entre a enredar dividiendo la vida en dos: la que gusta y la que no, y excluyendo aquello que le molesta, la vida empieza a fluir por nuevos canales, y se convierte en algo fresco, siempre nuevo e inocente, que lleva el sello de nuestro SER. 


Esa vida renovada que empieza a expresarse a través nuestro, es vida inteligente, en donde el cuerpo y la mente se han alineado con lo que ES y se han puesto al servicio del SER. Y ahí no hay lugar a las divisiones entre alguien que experimenta y lo experimentado, porque en la quietud del proceso mental, sólo queda una corriente de energía que se expresa en un eterno Ahora. Y entonces comprendemos que nada nos es ajeno, y que el mundo que veíamos fuera y al que tanto temíamos, es de nuestra entera creación. Y que por lo tanto, en él puede florecer todo aquello que estemos dispuestos a sembrar.
En mi mundo las semillas del sufrimiento, del deseo y del temor no se siembran, y el sufrimiento no crece. (Nisargadatta)